11 de abril de 2007

Solal, solo.


Otra gran buena nueva para los consumidores de discos es la edición de un piano solo de Martial Solal, el músico francés que más ha cautivado fuera de su país a exploradores jazzísticos de todas las tendencias. Creador inclasificable, desestructurador de standards y otros asuntos tales como La Cumparsita, Solal vuelve al ruedo luego de un aclamado disco en dúo con el trompetista Dave Douglas. El regreso viene también en el sello italiano CamJazz. El disco nuevo se llama Solitude, en homenaje a un tema de Ellington, In my Solitude, que integra la nómina del CD. Son nueve temas en los que Solal busca, rebusca y encuentra ideas múltiples a partir de temas de pertenencia general como Darn that Dream, Caravan o Our Love is Here to Stay. El disco, que fue grabado en estudios en 2005, recibió críticas elogiosas y distinciones de las grandes revistas francesas de jazz. Hablando del sello Cam podemos añadir que otra novedad interesante de su delicado catálogo es el disco del baterista italiano Roberto Gatto. El trabajo se llama Traps y Gatto se luce con su cuarteto durante una presentación en la romana Casa del Jazz en septiembre de 2006. Lo acompañaron aquí Daniele Tittarelli en saxos, Luca Mannutza en piano y Luca Bulgarelli en bajo.

14 de marzo de 2007

UNO DE PIANISTAS.

Este número de Código Jazz tiene sobreabundancia de pianistas, aunque fue algo totalmente involuntario. Contamos en qué anda el ítalo-francés Giovanni Mirabassi, anticipamos los nuevos discos de Kenny Werner y Bill Carrothers, presentamos el reciente trabajo de Manuel Rocheman y revisamos la actualidad de los nuestros, como Adrián Iaies y Paula Shocron. Entretanto, Guille Hernández, que fue padre otra vez –felicitaciones- nos sugiere un discazo de Cannonball Adderley con Bill Evans. Para terminar, les informamos que volvió a Radio Palermo el ciclo La Ventana Indiscreta, que conduce Eduardo De Simone, donde hay mucho jazz y bandas en vivo en el estudio. Va los lunes, de 23 a 24 por FM 94,7.

MIRABASSI, UN CANTO AL PIANO - Por Eduardo De Simone.


La serie de impecables discos que el sello Minium vino editando el año último con el concepto de re-visitar standards a partir de una mirada diferente de músicos europeos y norteamericanos, incluyó dos álbumes de gran nivel del pianista GIOVANNI MIRABASSI. Este músico nacido en Italia pero francés por adopción regresa con estos registros –y otros que se editaron en los últimos meses- al primer plano de la escena europea y lo hace con su toque exquisito y su manera particular de reinventar las canciones con el lenguaje del jazz. CANTOPIANO, el más reciente de sus dos trabajos para Minium, es un solo piano a través del cual Mirabassi explora la chanson francesa. Están all! í los espíritus de Gainsbourg, de Brel, de Brassens y de algunos otros que le dieron cuerpo al género. Cantopiano reconoce cierta continuidad conceptual con un registro anterior de Mirabassi, el excelente Avanti!, en el que se adentraba en canciones revolucionarias de distintas regiones del planeta. Aquel disco acaso haya despertado la atención de críticos y públicos sobre el universo de Mirabassi, quien a completó un cuerpo creativo más que digno. El otro álbum que editó Minium viene en un formato diferente. Su título es PRIMA O POI y allí Mirabassi está acompañado por un trío de trompeta –el excelente Flavio Boltro- contrabajo (Gildas Boclé) y batería (Louis Moutin). El ensamble es notable y queda conformado un disco que vale la pena explorar. Inquieto, Mirabassi ha seguido grabando con entusiasmo en los últimos meses. Integra, por caso, la formación con la que el trompetista Patrick Artero lanzó un disco en lomaje a Brel, del que tambié! n toma parte el percusionista argentino Minino Garay. Y! también presentó un álbum grabado en conjunto con el saxofonista Tim Whitehead, Lucky Boys, grabado en vivo en Londres en el 2005. Hay allí composiciones de Mirabassi y de Whitehead y también temas de Steve Swallow y hasta Imagine, de Lennon. No vale la pena abundar más en otros discos recientes de este pianista más que interesante porque desde su propia página web se advierte que son inconseguibles, como More from Sunside, trío en vivo en el mítico local parisino, que decidió editar un concierto de octubre de 2003. Embarcado en un sinfín de proyectos, Mirabassi le dijo a Código Jazz que espera venir en algún momento a la Argentina. “Me gusta el tango, de hecho escucho mucho a Piazzolla y tengo una novia argentina, de modo que me gustaría ir a tocar allá”. Puesto a reconocer sus influencias, mencionó a Bill Evans, Jarrett, Hancock, Corea, Peterson, Art Tatum “y muchos otros que no son pianistas, como Charlie Parker, Steve S! wallow o Gary Burton”, completa quien se reconoce a la vez como adorador de los pianistas clásicos. Un personaje musical que vale la pena conocer.

WERNER VA A LA PLAYA.


KENNY WERNER no es un músico conformista. De aquí para allá va y viene con proyectos varios, en solo piano o con formaciones diversas. Su nueva aventura lleva el sello de Blue Note y se anticipa como una creación colectiva de la que forman parte los mejores músicos de la movida neoyorquina. El disco en cuestión se titula LAWN CHAIRS SOCIETY y acompañan a Werner nada menos que Dave Douglas en trompeta, Chris Potter en saxo, Scott Colley en bajo y Brian Blade en batería. Werner admite que ensayó en este trabajo una mixtura de elementos acústicos y eléctricos, todo orientado a crear una atmósfera que tuviera peso en sí misma, algo así como un sonido futurista o un imaginario sur! real. “Quise que el clima se impusiera más allá de los solos, es decir, que nadie piense en los solos cuando escucha sino en el concepto musical global”, sostiene Werner. Asegura que hay algo del sonido espacial de Radiohead, pero más sofisticado en términos musicales. Este pianista, que se declara admirador de discos como Sgt. Pepper’s o In a Silent Way, asegura que estaba cansado de las performances en vivo y que por eso decidió experimentar con este formato. El título del disco remite a cierta idea del ocio y de la trivialidad de una parte de la vida, algo así como gente que se encierra en una isla para yacer en una reposera aislada del mundo y de los problemas. Con esa idea dando vueltas en su cabeza eligió el título que es toda una declaración de principios. El álbum acaba de ver las bateas y además de la música compuesta por Werner, tiene el atractivo adicional de escuchar a una de las raras apariciones de Douglas como sideman.

CARROTHERS, PUM PARA ARRIBA.


Cualquiera que haya visitado el sitio web del pianista Bill Carrothers se habrá dado cuenta de que el hombre tiene chispa, es innovador y cuenta con mucho sentido del humor. Pues bien, esos atributos se trasladan invariablemente a su música, que ya ha dado probadas muestras de calidad. En alguna oportunidad hemos hablado de él y con él en este newsletter. La novedad ahora es que el sello Pirouet, exquisita compañía de origen alemán, está lanzando en estos días al mercado un nuevo álbum de Carrothers. Se trata de KEEP YOUR SUNNY SIDE UP, título que dice mucho sobre el pianista y su forma de abordar el jazz. Carrothers había grabado en 2005 un disco en trío para Pirouet, I Love Paris, que recibió elogios de la crítica. Este nuevo registro también viene en formato de trío, pero con nuevos integrantes: Ben Street en contrabajo y Ari Hoenig en batería. Para algunos será un disco de standards, pero con Carrothers nunca es posible afirmar eso con certeza. El tema que da título del disco abre y cierra el álbum y a la vez oficia de contenedor para los restantes cortes, porque la música vuelve una y otra vez con diferentes resonancias y abordajes. Hay aquí temas inmortalizados por Sinatra y por Doris Day, así como Roses Blue, de Joni Mitchell y Say It isn't so, de Irving Berlin. También hay algún guiño a Monk, aunque difícilmente reconocible en Evidence. Un disco que dejará conformes a los seguidiores de Carrothers y que supondrá una grata sorpresa para aquellos que no lo conocen.

INFALTABLE: C. ADDERLEY Y BILL EVANS, KNOW WHAT I MEAN - Por Guillermo Hernández (Fundador de Minton’s).


Buena parte de la discografía de Bill Evans es infaltable en cualquier discoteca y de hecho hemos recomendado aquí varios de sus trabajos. Pero ¿qué decir si además de Evans en la nómina figura Cannonball Addderley y una sección rítmica como la que conformaban Percy Heath y Connie Kay, del Modern Jazz Quartet? Sin duda, un lujo como pocos. Y ese lujo es el que llegó hace poco al país con la edición nacional de Know what I mean?, álbum de 1961 editado por Riverside y relanzado ahora aquí, que reúne a estos cuatro grandes en un registro inolvidable. El disco está liderado por Adderley y se agrega en su título el complemento "with Bill Evans". Hay que decir que el saxofonista estaba en ese momento en un momento excepcional de su carrera. Había l! ogrado un éxito veloz, que fue más allá de las inevitables adjetivaciones sobre el "nuevo Bird" que recaían invariablemente en un saxo alto que se destacara por entonces. Mientras ese suceso tenía lugar, Cannonball se prestaba al relax y quién mejor que Evans para explorar alternativas diferentes. Adderley y Evans tenían ya una buena relación y habían compartido cartel junto a Miles Davis. El pianista fue determinante para el propio Miles, quien solía afirmar que cuando tocaba con Evans se veía compelido a elegir de manera diferenciada el repertorio por abordar. Para este disco que hoy sugerimos, Evans aportó dos temas, su clásico Waltz for Debby y el que da nombre al disco. El primero ha sido versionado por Evans en solitario o en trío. El agregado de Adderley muestra un tema más muscular y variado. Otros cortes del álbum también evidencian un modo particular de abordar las baladas, como el caso de Goodbye o Elsa. Pero hay aquí también mucho swi! ng y queda demostrado la capacidad de Evans para sostenerlo má! s que di gnamente: eso ocurría a menudo cuando encabezaba una sección rítmica por detrás de un bronce. Pero aún los temas que no son baladas están envueltos en una aureola que les proporciona una gran relajación. Como si el cuarteto estuviera en un "after hours" tocando por el puro placer de tocar. El grupo recorre un espectro amplio, desde composiciones de Gershwin hasta obras de John Lewis. El cruce entre dos personalidades tan diferentes, Cannonball y Evans, no podía sino arrojar un resultado cautivante, en especial si los contendientes con talentos de verdad. Es una de las grandes ediciones locales de los últimos meses.

EL PICAPIEDRAS DEL BANJO.


Llegará por primera vez a la Argentina BÉLA FLECK, un innovador de la música contemporánea, que sacó al banjo de los estilos tradicionales para incursionar en el mundo del jazz. Los FLECKSTONES vienen a presentar su último disco "THE HIDDEN LAND" (2006), que se alzó con el Grammy en la categoría Best Contemporary Jazz Album en la última entrega de los premios. El álbum salió a la venta en la Argentina. Allí queda demostrado que más allá de los géneros, e incluso del lenguaje, la música también tiene el poder de divertir. Así, el banjoista neoyorquino Béla Fleck y su cuarteto formado por el bajista Victor Wooten, su hermano el percusionista Roy "Future Man" Wooten y el saxofonista Jeff Coffin dejan de lado la vanidad y los prejuicios y abren paso al disfrute de hacer música. Famosos por sus giras de 200 conciertos a! l año, llegaron a un público de más de 500.000 personas sólo e! n 2001. Grabaron su primer álbum, "The Flecktones", en 1990. Se dice de Fleck que prácticamente ha reinventado la imagen y el sonido del banjo. Con The Flecktones ganó su quinto Grammy en 2000 (mejor álbum de jazz contemporáneo) por "Outbound", un proyecto de amplia cobertura - con artistas invitados que incluyen al guitarrista Adrian Belew (King Crimson, Zappa, Bowie) y cantantes como Jon Anderson (Yes) y Shawn Colvin - construido alrededor del concepto de Fleck: "el banjo excéntrico". Hoy, con 20 candidaturas (en 10 categorías diferentes, lo cual, ya de por sí, es un récord), Fleck ha obtenido ya ocho Premios Grammy. En 2001 consiguió dos c! andidaturas por su álbum con Sony Classical, "Perpetual Motion". Algunos lo llaman jazz, otros country, otros no saben cómo denominarlo. Pero el estilo de Fleck y los suyos no se explica. Mejor ir y comprobar de qué se trata. La cita es el viernes 23 en el Gran Rex, a las 21.30. Lo trae Contemporánea.

ROCHEMAN, CON NUEVO TRÍO.


Manuel Rocheman es un pianista de estilo clásico, relajado y melodías envolventes. Uno de sus discos es una declaración de principios, I’m old Fashioned. El hombre, francés, supo ganarse una reputación en Europa por su relectura de los standards y también por su obra creativa. Alguna vez lo hemos entrevistado en Código Jazz, a la vez que recomendamos sus discos. Ahora vuelve al ruedo con un nuevo álbum, CACTUS DANCE, editado recientemente por el sello Nocturne. Lo acompaña aquí una base rítmica de peso: Scott Colley en bajo y Antonio Sánchez en batería. Es un disco en trío que incluye temas de Bill Evans, de Jarrett, de Michel Legrand, de Cole Porter y del propio Roche! man. Con otro trío, en formato francés, Rocheman se presentará este viernes y sábado en Sunside, mítico local parisino para el jazz. Lo acompañarán Gildas Boclé en contrabajo y Matthieu Chazarenc en batería. La crítica señala a Rocheman como el pianista francés más talentoso de la actualidad. Habrá que indagar en su nuevo disco para confirmarlo.

SHOCRON PRUEBA FORMATOS.


Luego de un disco en solo y otro en cuarteto, la pianista Paula Shocron, cada vez más consolidada en el escenario local, se apresta a grabar con un trío. Las sesiones arrancarán el mes próximo junto a Jerónimo Carmona y Carto Brandán. Harán standards pero también composiciones propias y la apuesta es tener disco editado hacia mediados de año. Paula viene de encarar dos álbumes diferentes pero igualmente arriesgados. El primero, un piano solo en el que, además de sus temas, homenajeó a Monk. El segundo, con un cuarteto junto al guitarrista Marcelo Gutfraind, al bajista Julián Montauti y al baterista Brandán. Con ese cuarteto, más el saxofonista Pablo Puntoriero como invitado, Paula se presentará el lunes próximo en el Festival Internacional ! de Jazz que tendrá lugar en el Teatro ND Ateneo. Compartirá cartel con el cellista y compositor brasileño Jacques Morelenbaum. Mientras avanzaba con los proyectos antes mencionados, Paula se hizo tiempo para descollar en el grupo de Pepi Taveira (congratulaciones por su performance en Fútbol de Primera) y para presentaciones en vivo.

IAIES EN ECUADOR.


Buenos Aires, como ya se informó aquí, intenta tener su Festival Internacional de Jazz. Hay tibios intentos, como el Festival Jazz y Otras Músicas que encara el gobierno porteño y el evento que arrancará este domingo en el ND Ateneo. Este último tiene algunas presencias internacionales de interés, como James Moody, Morelenbaum, Terence Blanchard y Gonzalo Rubalcaba. Sin embargo, la programación es despareja puesto que números de valía como el del cuarteto de Shocron-Gutfraind son sucedidos por otros dudosos, como el doble programa de Lito Vitale y Claudio Gabis. Pero esto viene a cuento por otro tema. La cuestión es que en Ecuador hay un festival internacional, que va por la ! tercera edición. Para esta ocasión viajó especialmente el pianista Adrián Iaies, quien se presentó el lunes con el saxofonista Ricardo Cavalli en Guayaquil y luego en Quito, en el Teatro Sucre. Adrián también ofrecerá en esta última ciudad un concierto de piano solo. En el festival participan músicos como Larry Willis, Alan Pascua y Antonio Arnedo. Por separado, digamos que Iaies partirá en abril hacia Estados Unidos. En Miami ofrecerá un concierto el 12 de ese mes en el Performing Arts Center. Entretanto, su caja de tres discos está casi lista y se espera su lanzamiento para fin de abril. Recordemos que serán tres discos en solitario, dúos y tríos con música básicamente inspirada en la obra del pianista John Lewis, alma mater del Modern Jazz Quartet.