INFALTABLES: TIJUANA MOODS, CHARLES MINGUS
Hemos hablado mucho aquí de Mingus y de su enorme influencia en el jazz moderno. Se ha mencionado también la relevancia de muchos de sus trabajos, entre ellos, Tijuana Moods, el que sugerimos en esta oportunidad como infaltable. Muchos han sostenido que el concepto que hoy se conoce como world music no es un invento de la modernidad sino que ya estaba implícito en la música de Mingus allá por la década del 50. Exploración ésta que coincidió con la búsqueda encarada por otros cultores del género como Coltrane o el también saxofonista Yusef Lateef. Tijuana Moods es un álbum hijo de un viaje de Mingus! a Tijuana, pueblo otrora famoso por sus prostíbulos. La atracción del contrabajista y compositor por México venía de lejos. De hecho, nació en una ciudad limítrofe, Nogales, en el Estado de Arizona. Hay mucho ritmo latino en este disco, así como una gran clase de improvisación colectiva. Dijo Mingus en su momento que Tijuana Moods fue el mejor disco que haya grabado alguna vez. Seguramente está entre lo más alto de su producción y, más allá de su propia consideración, la industria avaló ese juicio al lanzar dos grandes reediciones del trabajo, en 1986 y en 2001. En la primera incluyó dos versiones de cada uno de los cinco temas originales, mientras que en la segunda fueron 22 temas en un disco doble, que afortunadamente se editó en la Argentina como es debido. Mingus exigió aquí a sus músicos mucho más de lo que éstos estaban acostumbrados a dar y él mismo reconoció el esfuerzo en las liner notes. Pero también abordó la edición d! el disco con un esmero inusual, grabando los temas una y otra ! vez y el igiendo los segmentos para cortar y armar. Por lo pronto, Dizzy Moods, el corte que abre el disco tuvo ocho registros para desesperación del ingeniero de sonido. Lo cierto es que buena parte de los músicos que rodearon a Mingus en esta aventura no compartieron nuevamente cartel en los años siguientes. Fueron de la partida Clarence Shaw en trompeta, Jimmy Knepper en trombón, Shadi Hadi en saxos, Bill Triglia en piano y Danny Richmond en batería, a los que se añadió la voz de Isabel Morel. Hubo un intento de continuidad en 1996 con otro disco llamado New Tijuana Moods, pero el original no tiene comparación y merece ser escuchado un! a y otra vez.




