4 de junio de 2007

BLUE ART PRESENTA SUS ARTISTAS.

El sello originario de Santa Fe está especialmente activo por estos días. Por lo pronto organizó un festival el jueves último en el Parque de España rosarino en el que actuaron la pianista Paula Shocron, más los dúos de Marcelo Petetta y Gastón Bozzano y de Mario Olivera y Leonel Lúquez, además del grupo Cinegraf y El Umbral. Los dos dúos mencionados editaron sendos discos en BlueArt que son de especial interés. Petetta y Bozzano, en guitarra y contrabajo, se lucen en Peaceful Journey, versionando temas de Joe Diorio, Pat Metheny, Ralph Towner y Pat Martino, entre otros. También hay invitados especiales. En otra línea, más vinculada con el tango, Olivera y Lúquez (saxos y piano) lanzaron Mi Refugio. Por separado, en estos días se presentará un grupo estrella del sello en cuestión. Se trata de Mazaki Tazaki, una banda inclasificable que sorprenderá a quienes no la hayan escuchado. Nosotros lo hicimos y damos fe de que tienen talento e ideas innovadoras. El disco, que bautizaron Maz-akí Taz-akí, refleja una amplitud de géneros que seguramente va a enriquecer el panorama del jazz actual. El grupo está integrado por Andrés Hayes en saxo alto, Nicolás Said en saxo tenor, Julián Montauti en contrabajo y Hernán Rodríguez en batería. Se presentarán en vivo este sábado 2 y el 9 de junio en Thelonious, Salguero 1884. A no perderlo.

CORTITAS Y AL PIE.

Van noticias varias para tener en cuenta:

° Sunnyside Records editó la semana última dos discos de peso. Uno es Charles Mingus in Paris, registrado en octubre de 1970, que originalmente había sido editado en dos álbumes Pithycantrophus Erectus y Blue Bird. Ahora llega toda la sesión completa. También lanzó One Love String, del Red Mitchell Trio, con Bobo Stenson en piano y Rune Carlsson en batería. Fue registrado en Paris en 1969 y nunca se editó en los Estados Unidos.

° Down Beat presentó en su último número a una nueva generación de trompetistas. Entre ellos se encuentra Taylor Ho Bynum, quien vino con Anthony Braxton para actuar en Buenos Aires. Otros nombres que vienen pisando fuerte son Maurice Brown, Christian Scott, Brad Turner, Corey Wilkes y Cuong Vu.

° El guitarrista David Torn está cosechando extendidos elogios de la crítica con su nuevo disco Prezens, editado por ECM. Lo acompañan Tim Berne en saxo, Craig Taborn en Fender Rhodes, melotron y órgano Hammond y los bateristas Tom Rainey y Matt Chamberlain. Son composiciones propias, provocativas y audaces.

29 de mayo de 2007

INFALTABLES: MILES IN TOKIO - Por Guillermo Hernández (Fundador de Minton’s), mintonsjyb_ar@yahoo.com.ar


Elegir un determinado disco de Miles Davis y no otro será sin dudas objeto de polémicas interminables. Cada cual tendrá su preferido, sus épocas, sus estilos. Pero si nos apartamos un poco de la discografía tradicional podremos encontrar una perla que hace algún tiempo fue editado en la Argentina y que, inclusive, fue distribuido en los Estados Unidos casi al mismo tiempo que en nuestro país. Se trata de Miles in Tokyo, que recoge uno de los seis conciertos que un particular grupo del trompetista ofreció en distintos escenarios de Japón. Decimos un grupo particular por una exclusiva razón: la presencia del saxo tenor Sam Rivers, quien le agregó una sonoridad especial a la banda a pesar de que sólo formó parte de ella durante unas pocas semanas. Rivers fue en realidad el verdadero motor del sonido de este disco y de la gira japonesa. Con su estilo emparentado con el free, el sonido de Rivers contrastaba con el de los restantes miembros del grupo. Pero el choque no fue conflictivo sino saludable. Rivers fue el adecuado puente entre George Coleman y Wayne Shorter. Si a la llegada de Shorter, el sonido del grupo de Miles había cambiado sustancialmente, eso se debió a Rivers. ¿Cómo llegó este saxofonista a la banda? La salida de Coleman, que fue casi provocada por el baterista Tony Williams, le dio la chance. Williams, que a pesar de sus 18 años era una suerte de líder musical en ausencia de Miles, hostigaba permanentemente a Coleman. Como recuerda Davis en su a utobiografía, “si a Tony no le gustaba George era porque éste tocaba todo casi a la perfección y a Tony le agradaban los músicos que cometían errores, como salirse de tono”. Fuera Coleman, llegó Sam Rivers, naturalmente recomendado por Williams. Circularon comentarios en ese entonces sobre el presunto interés de Miles por Eric Dolphy, pero éste los negó de manera cruel: llegó a decir que Dolphy tocaba “como si alguien le pisara un pie”. Rivers se unió al grupo para la gira por Japón, que sería la primera incursión de Davis por ese país. El viaje fue complicado. Nuestro hombre se abarrotó de cocaína y somníferos en el avión y como aún así no logró dormir se echó encima bastante alcohol. Cuando la máquina aterrizó había una buena cantidad de gente esperando con pancartas de bienvenida, todo muy atento, al estilo japonés. Por toda respuesta, Miles vomitó miserablemente. Pero se recuperó y la ayuda que le ofrecieron los japoneses lo marcó. Desde entonces adoró a ese país. Hay que decir que los conciertos fueron de menor a mayor. Rivers al principio parecía no encajar en el estilo del grupo que, recordemos, además de Williams alistaba a Herbie Hancock en piano y a Ron Carter en contrabajo. Pero finalmente terminó influenciando a todos y revelando un costado más agresivo y libre en la expresión musical de Miles y de toda la banda. Davis hizo notar en ese entonces que Rivers dibujaba figuras rítmicas y armonías que habían sonar al grupo mucho más libre. De vuelta en Estados Unidos, siguió su camino de libertad y grabó discos memorables, algunos para Blue Note. Esta experiencia en Tokyo es realmente infaltable en cualquier discoteca. No hay otra posibilidad de escuchar a Miles con Sam Rivers y, además, haciendo standards. La edición en la Argentina ha terminado con una omisión, ya que sólo se conseguía japonés.

FRED HERSCH EN LA NOCHE.


Fred Hersch es un pianista de claro buen gusto, que habitualmente acomete baladas con su trío o eventualmente con formaciones más amplias y que ha ganado progresivo reconocimiento en el mundo del jazz. Tocó con Stan Getz, Joe Henderson y Art Farmer, entre otros, antes de ganarse un nombre como líder o solista. Se acaba de editar ahora su primer álbum en estudio en 12 años, The Night and the Music, un compilado de standards y temas propios que se inscribe en la tradición de este músico talentoso. En este disco, editado por Palmetto, lo acompañan Drew Gress en contrabajo y Nasheet Waits en batería. Hay aquí temas de Cole Porter, de Monk y de Berlin, que configuran un trabajo apacible y que refleja la sensibilidad de un músico con un don especial.

28 de mayo de 2007

AFRICA EN LA VOZ DE DEE DEE.


Hay nuevo disco de la cantante Dee Dee Bridgewater y la noticia es que el álbum tiene edición local. Dee Dee es una cantante de voz fresca, que tiene en su haber registros desparejos, pero que ha ganado el favor del público y también algunos premios. Este nuevo trabajo que editó aquí Universal marca una suerte de regreso a los orígenes, como ella misma llama su homenaje a la música de Africa y más específicamente de Mali. Dice la cantante que cuando se siente el paso del tiempo surge esa necesidad de ahondar en las raíces y de allí este viaje africano, en la tierra de Bamako, la de sus ancestros, la de la tierra colorada que le da nombre al disco: Red Earth, a Malian Journey. Este encuentro de Dee Dee con sus raíces africanas refleja naturalmente un! fuerte protagonismo de las voces y la percusión. Aquí está el fuerte del disco, que acaso suene extraño a los oídos entrenados en el jazz pero menos a quienes están curtidos por algunos proyectos de world music. Entre los músicos que acompañan a Bridgewater figura el percusionista argentino Minino Garay. El disco incluye composiciones originales de artistas africanos con versión en inglés de la propia Dee Dee, excepto el Afro Blue de Mongo Santamaría y Long Time Ago de Wayne Shorter. Dee Dee acaba de ser galardonada con la Orden de las Artes y las Letras de Francia, la más importante que otorga ese país a un artista. Nada menos.

EL JAZZ, MÁS ALLÁ DEL FRÍO.


Casi 20.000 personas pasaron ya por el Festival Buenos Aires Jazz y Otras Músicas, que el Gobierno de la Ciudad organizó con entrada gratuita en el predio El Borrego y que concluye el próximo domingo. Artistas de vertientes diversas y de procedencias disímiles, el festival dio forma a una programación de nivel, en la que se destacó la performance del saxofonista Anthony Braxton, quien llegó en trío con Taylor Ho Bynum, trompetista y trombonista, nominado en la revista Down Beat como una de las revelaciones en sus instrumentos y Mary Halvorson en guitarra. El primer plato fuerte del festival fue por cierto el trío del pianista Kenny Barron, con un contrabajista de origen asiático y un baterista cubano alabado por muchos y denostado por otros tantos. Lo cierto es que el sonido de la performance de Barron no fue el mejor y acaso hay deslucido de algún modo una presentación que careció de sorpresas, más allá del talento y la lucidez de Barron para sus intervenciones, esencialmente las baladas. Se llenó la sala más grande para escuchar al trío, como también ocurió con las otras presencias fuertes. De gran nivel fue, por ejemplo, la actuación de Dino Saluzzi con su familia, así como la del cuarteto liderado por el saxo colombiano Antonio Arnedo y el pianista Ernesto Jodos. En paralelo al Festival, el combo Escalandrum, orientado por Pipi Piazzolla, festejó sus ocho años con un concierto en el Teatro Alvear. Y hasta el domingo quedan algunos shows de interés, como el del pianista brasileño César Camargo Mariano el viernes a las 21.30; los hermanos Fattorusso el sábado a l! as 21.30 , y el trío de Javier Asencio el sábado a las 14. En el cierre, el domingo a las 19.30 estarán el quinteto de Ramiro Gallo y la Santa Fe Jazz Ensamble, que presentará la Suite Borgeana. La noche concluirá con Chucho Valdés y su cuarteto, más su hija Mayra Caridad en voz (Foto de Kenny Barron por Horacio Sbaraglia).

PIANISTA EN LEVE ASCENSO.


La irrupción del pianista Javier Asencio es un motivo de celebración en el jazz local. Su disco Ciclos, de reciente lanzamiento por el sello MDR Records refleja cierta originalidad en la estructura de los temas y en los arreglos que nada tiene que envidiar a buenos músicos europeos que hoy ganan la escena internacional. Con un notable buen gusto por las melodías, Asencio muestra madurez en las composiciones, todas propias, y una saludable ductilidad para desenvolverse en trío o en quinteto. El álbum tiene un formato de trío básico, con Marcelo Blanco en batería y Carlos Alvarez en contrabajo, que se enriquece con los aportes de Carlos Lastra en saxo y Enrique Norris en corneta. Sin ánimo de elogio fácil, hay que admitir que no hay punto! s vulnerables en este trabajo. “El otro y el yo son el piano y su intérprete, o viceversa. Se funden los climas, se recorren en círculos sonoros de ciclos concéntricos y abiertos a la vez”, escribe Roque de Pedro en el cuadernillo de presentación. En tren de definir referentes, el pianista nombra a dos colegas de fuste, Marc Copland y Fred Hersch. El hombre tuvo formación clásica y se internó en el jazz tras esuchar años atrás al dúo de piano de Jorge Navarro con Baby López Furst. Asencio tuvo dos fechas en Notorious este mes con el trío, aunque Hernán Mandelman se sentó a la batería para la ocasión. Este sábado 26 se presentará en el Festival Buenos Aires Jazz y Otras Músicas a las 14, en El Dorrego. Será una buena ocasión para entreverarse con su música. No en vano, el trío de Asencio fue el elegido por los organizadores del Festival para la presentación de la programación ante la prensa e invitados ! especiales. Fue una acertada opción.

17 de mayo de 2007

MACHADO, LA ESTIRPE EUROPEA. Por Eduardo De Simone.-


Una rara mezcla de etnias europeas se concentran en el pianista y compositor Jean Marie Machado, un artista que desde la década del 80 viene concentrando la mirada interesada de críticos y público y que ahora resurge con fuerza con un estupendo disco doble titulado Soeurs de Sang. De antepasados portugueses e italianos, Machado nació en Marruecos pero concentró su carrera en Francia, donde fue distinguido como uno de los mejores exponentes en ese país. Tocó con maestros como Martial Solal y luego de consagrarse con su propio trío en la escena francesa se dedicó a homenajear la música de Andalucía con artistas como el saxofonista Andy Sheppard. Más tarde fue capturado por la cadencia del fado y exploró sus sonoridades en dúo con Dave Liebman. El nuevo disco que acaba de editar Le Chant du Monde/Harmonia Mundi está dedicado a dos cantantes, Amalia Rodrigues y Billie Holiday. Es un álbum doble que incluye un piano solo en un disco y un trío en el otro, con Jean Philipe Viret en contrabajo y Jacques Mahieux en batería. El piano solo es un registro formidable, donde la música portuguesa es apenas insinuada como sustento para aventurarse en ciertos conceptos que reconocen influencias de Paul Bley. El disco es trío no es menos alentador, revelando a un pianista sensible, que se muestra, se sorprende, se abre y se retrae. Clásico abonado a los clubes de jazz parisinos, Machado es un compositor e intérprete que no debe ser soslayado por aquellos que reconocen una especial fascinación por el piano.

LOS COLORES DE FRESU.


Hemos hablado mucho en este newsletter de Paolo Fresu, trompetista italiano que pese a haber tenido novia argentina (tal vez aún la tenga) no visitó Buenos Aires aunque tal vez lo haga pronto. Fresu, quien tocó con varios grandes y grabó más que interesantes discos con sus grupos y con su colega Enrico Rava tiene, como es sabido, fuertes influencias de Miles Davis y Chet Baker, pero supo amalgamar esos sonidos con los que creció con la música de su Cerdeña natal, generando así un lenguaje particular, que ya puede adentrarse en las raíces de la balada en el jazz y también en Jimi Hendrix o, por qué no, en su compatriota Ornella Vanoni. Fresu acaba de completar una serie de cinco discos en Blue Note, que se caracterizaron porque en cada uno de ellos los músicos de su quinteto interpretaban la obra de uno de los miembros del grupo. Primero fue el turno del pianista Roberto Cipelli, con el disco Kosmopolites; luego el del bajista Attilio Zanchi, con PARTE; más tarde, del saxofonista Tino Tracanna con Incantamento y del baterista Ettore Fioravanti con Thinking. Ahora le tocó a la música del propio Fresu. El disco que salió al mercado en los últimos días se llama Rosso, Verde, Giallo e Blu y está dedicado a los otros miembros del quinteto. Explica Fresu que esos colores (rojo, verde, amarillo y azul) son sus preferidos y que para él representan a cada uno de sus compañeros de foración. Dice del rojo que es el color de Picasso y de Miró. Del verde, que es el color de Brasil. Del amarillo, que es el sol y Van Gogh. Y el azul, la noche, Matisse y Blue Note. Como lo define Zanchi, bautizado con el azul: “Something old, something new, something borrowed, something blue”. Es un álbum con más que interesantes composiciones de Fresu que navegan entre la balada, los ritmos africanos, las influencias clásicas y el rock (justamente un tema se llama simplemente Rock). Una impecable culminación para una serie de la que mucho se habló en Europa.

OTERO CON NUEVA ORQUESTA Y DISCO.


Otro ciclo con gran repercusión concretó la orquesta de Mariano Otero en los últimos días. Fue un aperitivo mientras esperamos el nuevo disco de este combo que ya es un clásico en el jazz local. “Hubo cambios de gente y cambios de música”, nos cuenta Mariano. Vamos a los nuevos integrantes: Sergio Verdinelli reemplazó a Pepi Taveira en la batería. En los saxos entraron Gustavo Musso, Martín Pantyrer y Carlos Michelini. En trompeta ingresó Richard Nant. Ya no están Ricardo Cavalli, Enrique Norris, Mario Cerra y Pablo Puntoriero. “Hicimos algunos cambios porque la situación de cada uno de los músicos lo imponía. A veces los tríos y cuartetos se mantienen estables porque se trata de formaciones más pequeñas, pero aún así siempre hay agún retoque. En una orquesta es más complicada la logística. Es difícil combinar muchas cosas. Como no queremos perjudicarnos porque cada uno tiene su carrera, resolvimos hacer estas modificaciones”, afirmó Mariano. En piano seguirá Francisco Lo Vuolo y en guitarra Miguel Tarzia, pero se sumó otro guitarrista, Patricio Carposi.
¿Cuáles son los cambios en la música?
Estamos tocando alguna música del disco que editamos, pero que reescribí y otra que será para el disco nuevo. Yo cambié ciertas cosas en la forma de escribir, porque es mi manera de ser. Cada vez que termino un proyecto hago un balance y veo cuál es el saldo. Además, en esta ocasión estuve tomando clases, y eso me permitió hacer una crítica de lo que vengo encarando y por supuesto crecer. Ese era el objetivo que me planteé para seguir con la orquesta. Los cambios lo reflejan.
¿Cuándo estará listo el nuevo álbum?
Vamos a grabar en las vacaciones de invierno. Estamos trabajando en la música nueva y el disco saldrá para septiembre u octubre. En el ciclo de La Trastienda tocamos dos temas totalmente nuevos y otro que ya había estrenado antes pero con arreglo nuevo. El disco que viene va estar muy bueno. (Foto de Horacio Sbaraglia)

DELFINA OLIVER EN NOTORIOUS.


La cantante de jazz Delfina Oliver lanza un nuevo proyecto acompañada por Juan Cruz de Urquiza en trompeta, Rodrigo Domínguez en saxo, Francisco Lo Vuolo en piano, y Cristian Bórtoli en contrabajo. Quienes siguen su carrera o aquellos que aún no han sido cautivados por su voz podrán encontrarla todos los viernes de mayo en Notorious. Allí le dará forma a un nuevo ciclo que, como los anteriores, promete ser exitoso. A partir del lanzamiento de su disco debut “MIRADA”, Delfina surgió como una de las cantantes de jazz más atrapantes, por su voz sensual y sugerente y por su audacia en las propuestas musicales. En este nueo ciclo estará acompañada por un nuevo grupo formado por dos de los más destacados músicos del ambiente, Juan Cruz de Urquiza, en trompeta (4 y 11 de mayo) y Rodrigo Domínguez en saxo (18 y 25 de mayo), y dos jóvenes revelaciones del género: Francisco Lo Vuolo en piano, y Cristian Bórtoli en contrabajo. El grupo trabajará sobre standards y composiciones de Charles Mingus, John Coltrane y Thelonious Monk entre otros, a los que la cantante y su grupo logran tamizar y reinventar a través de una mirada personal, experimentando sobre el nuevo repertorio que será incluido en su próximo disco, que prevé grabar hacia mediados de año. El 2007 comenzó con mucha actividad para Delfina. Se presentó en los clubes y ciclos de jazz más prestigiosos del circuito: Jazz Voyeur, Thelonious, Sofitel, Faena y Club Lounge. En febrero hizo su primer show fuera del país como solista liderando su grupo en Uruguay y para fin de año estará en Paraguay. En julio hará su primera presentación en el interior, en el Teatro Juan de Vera de la ciudad de Corrientes, y en mayo participará del Festival de Jazz y otras Músicas organizado por la Dirección de Música del Gobierno de la Ciudad de Bs. As. Como se ve, un año movido. No se la pierdan. (Foto de Horacio Sbaraglia)

CUTAIA ENSIMISMADO.

No pocos recordarán a Carlos Cutaia por su paso por Pescado Rabioso, entre otros grupos señeros del rock nacional. Hoy, muchos años después de aquellas movilizadoras experiencias, Cutaia se embarcó en otras búsquedas. El pianista acaba de editar BAensimismado, un CD de producción independiente en el que apela al formato del trío para desarrollar conceptos musicales diversos, tomando al tango como punto de partida. Lo acompañan en esta aventura su hijo Ezequiel en contrabajo y Pipi Piazzolla en batería. La música del álbum incluye composiciones propias y clásicos del género como Bahía Blanca, Revirado y Responso. Cutaia presentará el disco los viernes 18 y 25 de mayo en Thelonious y el jueves 31 en Jazz Voyeur.

25 de abril de 2007

VISITAS INTERNACIONALES.

Afortunadamente vuelven a circular por Buenos Aires artistas internacionales que deleitan a los amantes del jazz. Estuvo Bela Fleck, como se sabe, y llegan Sex Mob, representantes de la vanguardia neoyorquina, y el saxofonista Stefano Di Battista, uno de los grandes exponentes de la gran actualidad del jazz europeo. Y ya que hablamos del Viejo Continente, presentamos aquí el nuevo y brillante disco del saxofonista y clarinetista Gianluigi Trovesi, que sorprenderá a quienes no lo conozcan. ECM editó ese álbum y también el reciente del trío Motian-Frisell-Lovano, del que a la vez hablamos aquí. Tenemos que lamentar por otra parte la desaparición de una figura insoslayable del jazz, Andrew Hill, quien deja un exquisito legado. Y Guille Hernández celebra la edición local de un gran disco de Monk.

TROVESI, CON UN RETRATO ENCANTADOR. Por Eduardo De Simone.-


Gianluigi Trovesi es hoy una de las figuras centrales de la renovación que en las últimas décadas ha mostrado el jazz europeo sobre la base de prestar firme atención a las raíces musicales de las diferentes regiones de ese continente. Saxofonista, clarinetista y compositor, Trovesi participó de los grandes proyectos del jazz italiano y dirigió la Italian Instabile Orchestra. Su relación con el sello ECM, donde acaba de editar un disco excepcional, no es nueva. Ya había sorprendido allí en dúo con el acordeonista Gianni Coscia y también con su octeto, formación con la cual lanzó el álbum Fugace. El nuevo trabajo que presenta ahora ECM, bautizado “Vaghissimo Ritratto” encuentra a Trovesi en el terreno en el que mejor se mueve: rescatando autores que forman parte de su identidad musical y deconstruyéndolos según sus propios conceptos musicales. Eligió para esta ocasión una formación de trío, para la que convocó al pianista Umberto Petrin y al percusionista Fulvio Maras. En verdad, este proyecto, que enlaza a compositores como Monteverdi y a intérpretes como Luigi Tenco o Jacques Brel, comenzó a gestarse en 2001, cuando Trovesi y Petrin fueron invitados a participar de un festival en homenaje a los 100 años de la muerte de Alfredo Piatti, compositor y cellista oriundo de Bergamo, al igual que Trovesi, por quien el saxofonista siente especial admiración. Encontraron buena química ambos músicos y decidieron programar un trabajo especial sobre Piatti para ECM, ya con el concurso de Fulvio Maras. Hay en este disco cinco temas inspirados en la música de Piatti, que suponen la espina dorsal del álbum. Trovesi los toma y los reformula abriendo paso a una improvisación colectiva que es como su sello de calidad. Por cierto los otros dos miembros de trío habilitan esa alternativa desde un talento notable. Petrin, el pianista, es a la vez un poeta reconocido en su país, donde ha escrito en los más importantes suplementos literarios. Aseguran los críticos italianos que como pianista, interpreta en forma poética. Petrin reemplazó en la Italian Instabile Orchestra nada menos que a Giorgio Gaslini. Fulvio Maras también integró ese cuerpor colegiado y el octeto de Trovesi. Aquí suma a la percusión efectos electrónicos que le añaden una atmósfera especial al disco. Se cuenta que Trovesi ingresó a los estudios para grabar este registro cargando todo tipo de instrumentos de viento, pero una vez que comenzó la prueba de sonido se apropió del clarinete alto y no lo abandonó. “Es que era el que mejor iba con el sonido de la habitación”, admitió el compositor. La interacción con el piano es especialmente apreciable. En definitiva, se trata de un disco de canciones, donde hay jazz, música del renacimiento, chanson y hasta guiños pop. Un cóctel al que Trovesi es afecto y en el que no falta el humor, pero sobre todas las cosas, el innegable buen gusto, ese al que refiere el título de Vaghissimo Ritratto.

MOTIAN, OTRA VEZ.


Las novedades de ECM incluyen nada menos que un nuevo disco del trío Paul Motian-Joe Lovano y Bill Frisell. Llevan juntos más de 20 años, grabando en ese sello y en otros con formaciones más amplias y presentándose en vivo en uno y otro lugar, en especial en el neoyorquino Village Vanguard. El nuevo álbum se llama Time and Time Again y sucede a otro de ECM que obtuvo favorables críticas especializadas, hablamos de I Have the Room Above Her. Dice Frisell: "Después de todo este tiempo lo notable es que nunca sé lo que va a venir, siempre se siente algo nuevo. Diría que no hay palabras para reflejar lo importante que ha sido esta relación musical para mí. Es como si hubiera ganado la lotería o me hubieran bendecido". Es que en la música de Motian, la distinción entre nuevo y viejo desaparece. Es un dato no menor para este baterista que ya suma 76 años pero que sigue definiendo los cánones del jazz moderno. Motian se lanzó a componer luego de haber compartido escena con los pianistas más talentosos del jazz, como Monk, Bill Evans, Paul Bley y Jarrett. Fue Monk quien seguramente ejerció más influencia en su concepción musical. De hecho, en este nuevo disco hay un tema de Thelonious, Light Blue. También hay un par de standards y una pieza de Lovano, pero fundamentalmente la música es del propio Motian. El baterista debutó como compositor en el disco Conception Vessel, que ECM editó en 1972. Desde entonces su obra fue más que fructífera, incluyendo la serie On Brodway, en la que también tomaron parte Frisell y Lovano. Un nuevo disco de este trío siempre es un acontecimiento que no deja de deparar sorpresas.

SE FUE ANDREW HILL.


Murió Andrew Hill y esa noticia es acaso una de las peores de este año para el jazz. Había contraido cáncer de pulmón y no sobrevivió. Tenía 75 años y a pesar de su dolencia se había mostrado activo en los últimos años. De hecho, en 2006 editó Time Lines, uno de los álbumes elegidos por los críticos como disco del año, que marcó su reencuentro con el trompetista Charles Tolliver y con el sello Blue Note. Hill fue un compositor innovador y un sólido pianista. La obra que comenzó a abrirse paso en la década del 60 mostró su ambición creativa: mientras la mayoría de los músicos de jazz experimentaban con el hard bop, Hill procuraba extender los límites y apuntaba hacia mayores dosis de libertad, sin alinearse en el movimiento free. Blue Note reeditó en los últimos años buena parte de su producción de esa época. De hecho, en los últimos días puso en el mercado el álbum Compulsion, en el que acompañaron a Hill Freddie Hubbard, John Gilmore y Joe Chambers. Claramente fueron Bud Powell y Monk los pianistas que mayor influencia ejercieron sobre Hill. En la década del 60, cuando grabó discos excepcionales para Blue Note, no se plegó al movimiento free como tampoco corresponde alinearlo en el hard bop. Esa equidistancia cobraría fuerza años más tarde para enaltecer su música y su búsqueda de nuevos caminos para el jazz. Desde su debut en Blue Note, con Point of Departure, hasta su último disco en 2006 en su segundo regreso a ese sello, Hill mostró un talento incomparable para generar atracción con sus construcciones rítmicas y armónicas complejas pero nada inaccesibles. Su álbum Dusk, editado por Palmetto en 2001, fue elegido disco del año por Down Beat y Jazzmagazine, aunque también descollaron sus discos en Black Saint y Soul Note. Como legado, es posible acceder a uno de sus últimos conciertos ingresando en el link http://www.trinitywallstreet.org/calendar/index.php?event_id=39988 . Fue el 29 de marzo último en la Trinity Church St. Paul’s Chapel de Nueva York, cuando lo acompañaron John Hebert en bajo y Eric McPherson en batería.

INFALTABLE: MONK, LIVE AT THE IT CLUB. Por Guillermo Hernández (Fundador de Minton’s).-


No vamos a descubrir o a enaltecer a Monk aquí. Solamente digamos que en 1964 este pianista y compositor reconocido como uno de los mayores genios de la música moderna, estaba en su momento artístico culminante, luego de haber pasado por problemas de drogas e inhabilitaciones para tocar en los clubes neoyorquinos. Monk venía de sorprender al público de Nueva York con un excepcional concierto en el Lincoln Center Philharmonic Hall en diciembre del 63. Y ya el año siguiente su explosión era tal que la revista Time consideró necesario concederle una historia de portada, fenómeno único por ese entonces. Fue en ese 1964 lleno de gloria artística para Monk que se grabó una de las tantas presentaciones en vivo que acometió Thelonious durante sus mejores años. Fue en el ya desaparecido It Club de Los Angeles. Lo acompañó su coequiper de muchos años, Charlie Rouse, quien empuñó el saxo junto a Monk entre 1959 y 1970. También estaban Larry Gales en bajo y Ben Riley en batería. El show se editó originalmente en 1982 en un vinilo doble, es decir, que permaneció inédito varios años hasta que vio la luz. Pero afortunadamente tiempo después el disco fue reeditado por Columbia en un formato más alentador, respetando la duración original de los temas y con tres bonus tracks de agregados que en total suponen 27 minutos de música adicional de este excepcional cuarteto. De allí que se sostenga que esta reedición, que para beneplácito de todos llegó a la Argentina, constituya en verdad una nueva edición de la música de Monk. Aquí el cuarteto interpreta algunos temas de difusión poco frecuentes como Teo, dedicado al productor Teo Macero y Gallop’s Gallop. También una brillante versión del clásico Round Midnight, que para muchos, ya en ese entonces, era considerado el “himno nacional” del jazz. Live al the It Club-Complete es un disco infaltable en la colección de cualquier monkiano, que es como decir cualquier amante del jazz.

DI BATTISTA EN LA TRASTIENDA.


Buenas noticias para los amantes del jazz en Buenos Aires. Viene Stefano Di Battista, saxofonista italiano residente en París, que hará su primera presentación porteña junto a su cuarteto. Será especialmente interesante escuchar a este grupo, que viene creciendo notoriamente en el jazz europeo y que ya llamó también la atención de los críticos norteamericanos. No es para menos. Di Battista viene de tocar con grandes del jazz europeo como Michel Petrucciani, Enrico Rava, Rita Marcotulli o Aldo Romano. Demostró ser un instrumentista de gran calidad, prueba de ello son varios de sus trabajos para el sello Blue Note (Volare, A primera vista y Parker's Mood, entre otros). Di Battista comenzó a explorar el sonido del saxo a los 13 años y su "click" fue escuchar a Art Pepper. Su sonido lo marcó definitivamente, aunque también tuvo un mentor italiano, el saxo alto Massimo Urbani. La formación del grupo que acompañará a Di Battista es la siguiente: Eric Legnini, piano; Dario Rosciglione, contrabajo; Frank Agulhon, batería. La cita será el viernes 11 de mayo a las 23 en La Trastienda.

SEX MOB EN BUENOS AIRES.


Sex Mob, uno de los grandes exponentes del movimiento del downtown neoyorquino presentará en Buenos Aires su nuevo CD "Sexotica", nominado a los Grammy Awards 2007, así como particulares versiones de temas de Prince, Rolling Stones, Beatles o Smashing Pumpkins, entre otros. El grupo está integrado por Steven Bernstein: trompeta slide; Briggan Krauss: saxos; Tony Scherr: contrabajo; Kenny Wollesen: batería. La presentación tendrá lugar el viernes 4 de mayo a las 21 en el Teatro ND Ateneo. Sex Mob es un cuarteto formado en 1997, liderado por Steven Bernstein, quien domina un instrumento poco común y que le da una sonoridad particular a esta agrupación: la "Slide Trumpet", una trompeta con un mecanismo de vara similar al trombón. Una de las premisas fundacionales de Sex Mob fue llevar el divertimento a la música, sobre todo al rígido y acartonado mundo del jazz contemporáneo, según lo explica Bernstein: "El jazz nació para ser una música popular. La gente gustaba de ir a los clubes, escuchar la música, conseguir los discos, ir a la casa y disfrutarlos. Simple como eso. Nosotros queremos traer ese espíritu nuevamente”. Si se intentara definir el sonido de Sex Mob habría que asociarlo a propuestas vanguardistas dentro del Jazz, como el Art Ensemble of Chicago, John Zorn, los trabajos del sello Knitting Factory (que fue el sello que editó sus primeros CDs), y Ornette Coleman. Sin embargo lo que diferencia a Sex Mob es lo accesible de la propuesta, piezas directas con sentido "pop" y arreglos inteligentes, con una base rítmica sólida y melodías que se enlazan en disonancias propias de la estética del movimiento "downtown" de la ciudad de NY. En los inicios de la banda la mayoría de los temas eran compuestos por Bernstein, pero a partir de una actuación donde reinterpretaron "Goldfinger" un tema que lleva el nombre de una de las películas de James Bond, al percibir la ante la locura de la audiencia presente al reconocer la melodía, decidieron ampliar su repertorio incluyendo temas de artistas como Prince, Sly Stone & The Family Stone, Grateful Dead, Rolling Stones, Paul McCartney, Smashing Pumpkins o canciones populares como “Macarena”, dejando a un lado los viejos y cansados standards del jazz mainstream. La única regla es que las canciones tengan una melodía muy fuerte para soportar la “deconstrucción”. En su primera visita a la Argentina, con la producción de Tribulaciones, presentarán los temas más reconocidos de su carrera y los que pertenecen a su sexto álbum “Sexotica”. Sex Mob llega luego de una serie de conciertos en México y luego continuará su gira latinoamericana en Brasil.

DESHORAS EN VIRASORO.

Andrés Hayes, Juan Pablo Hernández, Federico Llach y Pedro Etcheberry son Deshoras, un cuarteto que empieza a abrirse paso en la escena local con influencias diversas: desde Sonny Rollins hasta Mehldau; desde Art Blakey hasta Jason Moran. Su música es fresca y atrapante y serán una sorpresa cuando lleguen al disco. Por ahora habrá que seguirlos en sus presentaciones en vivo, como la que ofrecerán este domingo 29 en Virasoro, a las 21.30. La formación incluye saxo tenor, guitarra, contrabajo y batería. A prestarle atención.

20 de abril de 2007

TARZIA COMO LÍDER


El guitarrista Miguel Tarzia, ya consolidado como una de las nuevas figuras del jazz local, liderará un grupo que presentará música propia el jueves 19 en el Jazz Voyeur. Tarzia forma parte de la orquesta de Mariano Otero, a la que aportó alguna composición referenciada en Hendrix. Su estilo está influido por este guitarrista y otros clásicos como Wes Montgomery. La nueva aventura de Tarzia, que en algún momento se reflejará en disco reunirá a Juan Cruz de Urquiza en trompeta (Tarzia también forma parte de su grupo); Rodrigo Domínguez en saxo; Jerónimo Car! mona en contrabajo y Carto Brandán en batería. La cita será en Posadas 1557, a las 21.30. En mayo habrá una nueva presentación. (Foto de Horacio Sbaraglia)

LEO ALVAREZ EN NOTORIOUS

Abriéndose camino en el fértil terreno del jazz local, el guitarrista, compositor y arreglador Leo Álvarez, presenta su primer trabajo discográfico, editado por PAI Records. En la estética del hard bop, su álbum “Contraluces” está integrado en su totalidad por composiciones propias. El baterista Art Blakey describió el hard bop como el movimiento de vuelta a los orígenes. Con notables referentes como Miles Davis, John Coltrane, Thelonious Monk, Charles Mingus, entre otros, el hard bop es un estilo musical que se desarrolló desde mediados de los cincuenta hasta mediados de los sesenta. Se lo considera en parte una reacción de los músicos de jazz en contra de la suavidad del cool y una extensión natural del bop, al que intentaba dar nueva vida. Recuperando el arte de la improvisación, se! inspiraba en el gospel y, sobre todo, en el blues, que volvía a ser una pieza central de la música jazz. Al frente de su quinteto, Leo Álvarez incursiona en el estilo hard bop de los grandes quintetos de los 60’s, con fuerte contenido melódico, sólidas estructuras armónicas y solistas con mucha personalidad y energía. Alvarez presentará su música los jueves 19 y 26 de abril y el martes 1º de mayo en Notorious, Callao 966. Participarán como invitados el saxofonista Ricardo Cavalli y el trompetista Juan Cruz de Urquiza. Para agendar.

EUBANKS ELECTRÓNICO


Conocido ampliamente por su colaboración con Dave Holland, el trombonista Robin Eubanks decidió explorar en el disco cierta pasión por la electrónica y los efectos y su aplicación al instrumento propio, el trombón. Con ese concepto editó recientemente el disco Live Vol. 1, un CD y DVD que lo muestra en trío con Kenwood Dennard en batería y Orrin Evans en bajo. Los tres comparten una afición por el jazz, el funk y el rock. Toda esa inclinación aparece nítida en este nuevo trabajo grabado bajo el nombre de EB3, no de Eubanks como líder. Pero es su música, porque n! o hay standards, y son sus arreglos y su particular mirada. El hombre apeló a efectos varios para alterar el sonido del trombón hasta emparentarlo con el de una guitarra eléctrica. Cabe recordar que las influencias de Eubanks recorren un panel tan heterogéneo como Bartok, Monk, Coltrane, Led Zepp, James Brown y Hendrix para imaginar qué es lo que escucharemos en esta nueva creación.

INFALTABLES: TIJUANA MOODS, CHARLES MINGUS


Por Guillermo Hernández (Fundador de Minton’s).-
Hemos hablado mucho aquí de Mingus y de su enorme influencia en el jazz moderno. Se ha mencionado también la relevancia de muchos de sus trabajos, entre ellos, Tijuana Moods, el que sugerimos en esta oportunidad como infaltable. Muchos han sostenido que el concepto que hoy se conoce como world music no es un invento de la modernidad sino que ya estaba implícito en la música de Mingus allá por la década del 50. Exploración ésta que coincidió con la búsqueda encarada por otros cultores del género como Coltrane o el también saxofonista Yusef Lateef. Tijuana Moods es un álbum hijo de un viaje de Mingus! a Tijuana, pueblo otrora famoso por sus prostíbulos. La atracción del contrabajista y compositor por México venía de lejos. De hecho, nació en una ciudad limítrofe, Nogales, en el Estado de Arizona. Hay mucho ritmo latino en este disco, así como una gran clase de improvisación colectiva. Dijo Mingus en su momento que Tijuana Moods fue el mejor disco que haya grabado alguna vez. Seguramente está entre lo más alto de su producción y, más allá de su propia consideración, la industria avaló ese juicio al lanzar dos grandes reediciones del trabajo, en 1986 y en 2001. En la primera incluyó dos versiones de cada uno de los cinco temas originales, mientras que en la segunda fueron 22 temas en un disco doble, que afortunadamente se editó en la Argentina como es debido. Mingus exigió aquí a sus músicos mucho más de lo que éstos estaban acostumbrados a dar y él mismo reconoció el esfuerzo en las liner notes. Pero también abordó la edición d! el disco con un esmero inusual, grabando los temas una y otra ! vez y el igiendo los segmentos para cortar y armar. Por lo pronto, Dizzy Moods, el corte que abre el disco tuvo ocho registros para desesperación del ingeniero de sonido. Lo cierto es que buena parte de los músicos que rodearon a Mingus en esta aventura no compartieron nuevamente cartel en los años siguientes. Fueron de la partida Clarence Shaw en trompeta, Jimmy Knepper en trombón, Shadi Hadi en saxos, Bill Triglia en piano y Danny Richmond en batería, a los que se añadió la voz de Isabel Morel. Hubo un intento de continuidad en 1996 con otro disco llamado New Tijuana Moods, pero el original no tiene comparación y merece ser escuchado un! a y otra vez.

11 de abril de 2007

LOS NIÑOS PRIMERO.


Noticia bomba. Joe Lovano y Hank Jones lanzan un nuevo álbum de dúos. Después de haber coincidido en dos trabajos para Blue Note, I’m all for you y Joyous Encounter, ambos reeditan tan talentosa sociedad y vuelven al sello con un disco que verá la luz el mes próximo. Su título es Kids: Live at Dizzy’s Club Coca Cola, aunque la presentación en vivo fue registrada en el Lincoln Center en Nueva York. Los dos músicos abordan aquí standards y algunos originales con un tono zumbón, que acaso apunte a mantener viva la llama del jazz capturando la atención de los más jóvenes. Tarea loable, que no invalida por cierto la escucha de los avezados en el género. Habrá que recordar que Lovano es uno de los tenores más buscados hoy por público y colegas y Hank Jones es uno de los pianistas vivos más exquisitos. A punto de cumplir 89, Jones sigue vital grabando y girando con su música. El disco incluye clásicos como Soultrane, Four in One y Lazy Afternoon.

MAS DE BLUE NOTE.







Además de la inminente aparición del disco de Lovano y Hank Jones, Blue Note tiene novedades de peso por estos días, que harán las delicias de los adictos al género. Dexter Gordon se anota nuevamente en la serie de Rudy Van Gelder con Clubhouse, un álbum grabado en 1965, un día antes de haber registrado Gettin’ Around, también en Blue Note. Este disco quedó hibernando en una lata durante 14 años y ahora se reedita con sus seis temas originales. Acompañaron a Gordon en este trabajo Freddie Hubbard, Barry Harris, Bob Cranshaw y Billy Higgins. Hay que prestar atención a uno de los temas en especial, la balada I’m a Fool to Want You, que popularizó Frank Sinatra. Otra gema del sello es la reedición de Compulsion, del pianista Andrew Hill, un disco de principios de los 60 en el que Hill comenzó a experimentar conceptos musicales más libres. En Compulsion agregó dos percusionistas al grupo base, que completaron Freddie Hubbard, John Gilmore y Joe Chambers. Donald Byrd también se agregó a este lote resucitador con el disco The Cat Walk, registrado en un período fructífero para la dupla que formó con Pepper Adams, como fueron los años 58 al 61. El quinteto que integraron mostró su poderío con esta placa, en la que descollaron Duke Pearson y Philly Joe Jones. Jackie Mc Lean no podía estar ausente con una joyita, New and Old Gospel, un disco muy particular grabado en marzo de 1967 con su grupo que incluía a Lamont Johnson, Scott Holt y Billy Higgins. El dato peculiar del álbum es la participación de Ornette Coleman en trompeta, quien aportó un tema con cierto aire funk como Old Gospel. Finalmente, la serie RVG rescata un disco imprescindible de Thad Jones, Detroit-New York Junction, en el que el hombre orquesta apeló a varios de sus compinches de Detroit que recién llegaban a probar fortuna en la Gran Manzana. Fueron de la partida en este registro de 1956 músicos como Kenny Burrell, Billy Mitchell, Tommy Flanagan, Oscar Pettiford y Shadow Wilson.

Solal, solo.


Otra gran buena nueva para los consumidores de discos es la edición de un piano solo de Martial Solal, el músico francés que más ha cautivado fuera de su país a exploradores jazzísticos de todas las tendencias. Creador inclasificable, desestructurador de standards y otros asuntos tales como La Cumparsita, Solal vuelve al ruedo luego de un aclamado disco en dúo con el trompetista Dave Douglas. El regreso viene también en el sello italiano CamJazz. El disco nuevo se llama Solitude, en homenaje a un tema de Ellington, In my Solitude, que integra la nómina del CD. Son nueve temas en los que Solal busca, rebusca y encuentra ideas múltiples a partir de temas de pertenencia general como Darn that Dream, Caravan o Our Love is Here to Stay. El disco, que fue grabado en estudios en 2005, recibió críticas elogiosas y distinciones de las grandes revistas francesas de jazz. Hablando del sello Cam podemos añadir que otra novedad interesante de su delicado catálogo es el disco del baterista italiano Roberto Gatto. El trabajo se llama Traps y Gatto se luce con su cuarteto durante una presentación en la romana Casa del Jazz en septiembre de 2006. Lo acompañaron aquí Daniele Tittarelli en saxos, Luca Mannutza en piano y Luca Bulgarelli en bajo.

14 de marzo de 2007

UNO DE PIANISTAS.

Este número de Código Jazz tiene sobreabundancia de pianistas, aunque fue algo totalmente involuntario. Contamos en qué anda el ítalo-francés Giovanni Mirabassi, anticipamos los nuevos discos de Kenny Werner y Bill Carrothers, presentamos el reciente trabajo de Manuel Rocheman y revisamos la actualidad de los nuestros, como Adrián Iaies y Paula Shocron. Entretanto, Guille Hernández, que fue padre otra vez –felicitaciones- nos sugiere un discazo de Cannonball Adderley con Bill Evans. Para terminar, les informamos que volvió a Radio Palermo el ciclo La Ventana Indiscreta, que conduce Eduardo De Simone, donde hay mucho jazz y bandas en vivo en el estudio. Va los lunes, de 23 a 24 por FM 94,7.

MIRABASSI, UN CANTO AL PIANO - Por Eduardo De Simone.


La serie de impecables discos que el sello Minium vino editando el año último con el concepto de re-visitar standards a partir de una mirada diferente de músicos europeos y norteamericanos, incluyó dos álbumes de gran nivel del pianista GIOVANNI MIRABASSI. Este músico nacido en Italia pero francés por adopción regresa con estos registros –y otros que se editaron en los últimos meses- al primer plano de la escena europea y lo hace con su toque exquisito y su manera particular de reinventar las canciones con el lenguaje del jazz. CANTOPIANO, el más reciente de sus dos trabajos para Minium, es un solo piano a través del cual Mirabassi explora la chanson francesa. Están all! í los espíritus de Gainsbourg, de Brel, de Brassens y de algunos otros que le dieron cuerpo al género. Cantopiano reconoce cierta continuidad conceptual con un registro anterior de Mirabassi, el excelente Avanti!, en el que se adentraba en canciones revolucionarias de distintas regiones del planeta. Aquel disco acaso haya despertado la atención de críticos y públicos sobre el universo de Mirabassi, quien a completó un cuerpo creativo más que digno. El otro álbum que editó Minium viene en un formato diferente. Su título es PRIMA O POI y allí Mirabassi está acompañado por un trío de trompeta –el excelente Flavio Boltro- contrabajo (Gildas Boclé) y batería (Louis Moutin). El ensamble es notable y queda conformado un disco que vale la pena explorar. Inquieto, Mirabassi ha seguido grabando con entusiasmo en los últimos meses. Integra, por caso, la formación con la que el trompetista Patrick Artero lanzó un disco en lomaje a Brel, del que tambié! n toma parte el percusionista argentino Minino Garay. Y! también presentó un álbum grabado en conjunto con el saxofonista Tim Whitehead, Lucky Boys, grabado en vivo en Londres en el 2005. Hay allí composiciones de Mirabassi y de Whitehead y también temas de Steve Swallow y hasta Imagine, de Lennon. No vale la pena abundar más en otros discos recientes de este pianista más que interesante porque desde su propia página web se advierte que son inconseguibles, como More from Sunside, trío en vivo en el mítico local parisino, que decidió editar un concierto de octubre de 2003. Embarcado en un sinfín de proyectos, Mirabassi le dijo a Código Jazz que espera venir en algún momento a la Argentina. “Me gusta el tango, de hecho escucho mucho a Piazzolla y tengo una novia argentina, de modo que me gustaría ir a tocar allá”. Puesto a reconocer sus influencias, mencionó a Bill Evans, Jarrett, Hancock, Corea, Peterson, Art Tatum “y muchos otros que no son pianistas, como Charlie Parker, Steve S! wallow o Gary Burton”, completa quien se reconoce a la vez como adorador de los pianistas clásicos. Un personaje musical que vale la pena conocer.

WERNER VA A LA PLAYA.


KENNY WERNER no es un músico conformista. De aquí para allá va y viene con proyectos varios, en solo piano o con formaciones diversas. Su nueva aventura lleva el sello de Blue Note y se anticipa como una creación colectiva de la que forman parte los mejores músicos de la movida neoyorquina. El disco en cuestión se titula LAWN CHAIRS SOCIETY y acompañan a Werner nada menos que Dave Douglas en trompeta, Chris Potter en saxo, Scott Colley en bajo y Brian Blade en batería. Werner admite que ensayó en este trabajo una mixtura de elementos acústicos y eléctricos, todo orientado a crear una atmósfera que tuviera peso en sí misma, algo así como un sonido futurista o un imaginario sur! real. “Quise que el clima se impusiera más allá de los solos, es decir, que nadie piense en los solos cuando escucha sino en el concepto musical global”, sostiene Werner. Asegura que hay algo del sonido espacial de Radiohead, pero más sofisticado en términos musicales. Este pianista, que se declara admirador de discos como Sgt. Pepper’s o In a Silent Way, asegura que estaba cansado de las performances en vivo y que por eso decidió experimentar con este formato. El título del disco remite a cierta idea del ocio y de la trivialidad de una parte de la vida, algo así como gente que se encierra en una isla para yacer en una reposera aislada del mundo y de los problemas. Con esa idea dando vueltas en su cabeza eligió el título que es toda una declaración de principios. El álbum acaba de ver las bateas y además de la música compuesta por Werner, tiene el atractivo adicional de escuchar a una de las raras apariciones de Douglas como sideman.

CARROTHERS, PUM PARA ARRIBA.


Cualquiera que haya visitado el sitio web del pianista Bill Carrothers se habrá dado cuenta de que el hombre tiene chispa, es innovador y cuenta con mucho sentido del humor. Pues bien, esos atributos se trasladan invariablemente a su música, que ya ha dado probadas muestras de calidad. En alguna oportunidad hemos hablado de él y con él en este newsletter. La novedad ahora es que el sello Pirouet, exquisita compañía de origen alemán, está lanzando en estos días al mercado un nuevo álbum de Carrothers. Se trata de KEEP YOUR SUNNY SIDE UP, título que dice mucho sobre el pianista y su forma de abordar el jazz. Carrothers había grabado en 2005 un disco en trío para Pirouet, I Love Paris, que recibió elogios de la crítica. Este nuevo registro también viene en formato de trío, pero con nuevos integrantes: Ben Street en contrabajo y Ari Hoenig en batería. Para algunos será un disco de standards, pero con Carrothers nunca es posible afirmar eso con certeza. El tema que da título del disco abre y cierra el álbum y a la vez oficia de contenedor para los restantes cortes, porque la música vuelve una y otra vez con diferentes resonancias y abordajes. Hay aquí temas inmortalizados por Sinatra y por Doris Day, así como Roses Blue, de Joni Mitchell y Say It isn't so, de Irving Berlin. También hay algún guiño a Monk, aunque difícilmente reconocible en Evidence. Un disco que dejará conformes a los seguidiores de Carrothers y que supondrá una grata sorpresa para aquellos que no lo conocen.

INFALTABLE: C. ADDERLEY Y BILL EVANS, KNOW WHAT I MEAN - Por Guillermo Hernández (Fundador de Minton’s).


Buena parte de la discografía de Bill Evans es infaltable en cualquier discoteca y de hecho hemos recomendado aquí varios de sus trabajos. Pero ¿qué decir si además de Evans en la nómina figura Cannonball Addderley y una sección rítmica como la que conformaban Percy Heath y Connie Kay, del Modern Jazz Quartet? Sin duda, un lujo como pocos. Y ese lujo es el que llegó hace poco al país con la edición nacional de Know what I mean?, álbum de 1961 editado por Riverside y relanzado ahora aquí, que reúne a estos cuatro grandes en un registro inolvidable. El disco está liderado por Adderley y se agrega en su título el complemento "with Bill Evans". Hay que decir que el saxofonista estaba en ese momento en un momento excepcional de su carrera. Había l! ogrado un éxito veloz, que fue más allá de las inevitables adjetivaciones sobre el "nuevo Bird" que recaían invariablemente en un saxo alto que se destacara por entonces. Mientras ese suceso tenía lugar, Cannonball se prestaba al relax y quién mejor que Evans para explorar alternativas diferentes. Adderley y Evans tenían ya una buena relación y habían compartido cartel junto a Miles Davis. El pianista fue determinante para el propio Miles, quien solía afirmar que cuando tocaba con Evans se veía compelido a elegir de manera diferenciada el repertorio por abordar. Para este disco que hoy sugerimos, Evans aportó dos temas, su clásico Waltz for Debby y el que da nombre al disco. El primero ha sido versionado por Evans en solitario o en trío. El agregado de Adderley muestra un tema más muscular y variado. Otros cortes del álbum también evidencian un modo particular de abordar las baladas, como el caso de Goodbye o Elsa. Pero hay aquí también mucho swi! ng y queda demostrado la capacidad de Evans para sostenerlo má! s que di gnamente: eso ocurría a menudo cuando encabezaba una sección rítmica por detrás de un bronce. Pero aún los temas que no son baladas están envueltos en una aureola que les proporciona una gran relajación. Como si el cuarteto estuviera en un "after hours" tocando por el puro placer de tocar. El grupo recorre un espectro amplio, desde composiciones de Gershwin hasta obras de John Lewis. El cruce entre dos personalidades tan diferentes, Cannonball y Evans, no podía sino arrojar un resultado cautivante, en especial si los contendientes con talentos de verdad. Es una de las grandes ediciones locales de los últimos meses.

EL PICAPIEDRAS DEL BANJO.


Llegará por primera vez a la Argentina BÉLA FLECK, un innovador de la música contemporánea, que sacó al banjo de los estilos tradicionales para incursionar en el mundo del jazz. Los FLECKSTONES vienen a presentar su último disco "THE HIDDEN LAND" (2006), que se alzó con el Grammy en la categoría Best Contemporary Jazz Album en la última entrega de los premios. El álbum salió a la venta en la Argentina. Allí queda demostrado que más allá de los géneros, e incluso del lenguaje, la música también tiene el poder de divertir. Así, el banjoista neoyorquino Béla Fleck y su cuarteto formado por el bajista Victor Wooten, su hermano el percusionista Roy "Future Man" Wooten y el saxofonista Jeff Coffin dejan de lado la vanidad y los prejuicios y abren paso al disfrute de hacer música. Famosos por sus giras de 200 conciertos a! l año, llegaron a un público de más de 500.000 personas sólo e! n 2001. Grabaron su primer álbum, "The Flecktones", en 1990. Se dice de Fleck que prácticamente ha reinventado la imagen y el sonido del banjo. Con The Flecktones ganó su quinto Grammy en 2000 (mejor álbum de jazz contemporáneo) por "Outbound", un proyecto de amplia cobertura - con artistas invitados que incluyen al guitarrista Adrian Belew (King Crimson, Zappa, Bowie) y cantantes como Jon Anderson (Yes) y Shawn Colvin - construido alrededor del concepto de Fleck: "el banjo excéntrico". Hoy, con 20 candidaturas (en 10 categorías diferentes, lo cual, ya de por sí, es un récord), Fleck ha obtenido ya ocho Premios Grammy. En 2001 consiguió dos c! andidaturas por su álbum con Sony Classical, "Perpetual Motion". Algunos lo llaman jazz, otros country, otros no saben cómo denominarlo. Pero el estilo de Fleck y los suyos no se explica. Mejor ir y comprobar de qué se trata. La cita es el viernes 23 en el Gran Rex, a las 21.30. Lo trae Contemporánea.

ROCHEMAN, CON NUEVO TRÍO.


Manuel Rocheman es un pianista de estilo clásico, relajado y melodías envolventes. Uno de sus discos es una declaración de principios, I’m old Fashioned. El hombre, francés, supo ganarse una reputación en Europa por su relectura de los standards y también por su obra creativa. Alguna vez lo hemos entrevistado en Código Jazz, a la vez que recomendamos sus discos. Ahora vuelve al ruedo con un nuevo álbum, CACTUS DANCE, editado recientemente por el sello Nocturne. Lo acompaña aquí una base rítmica de peso: Scott Colley en bajo y Antonio Sánchez en batería. Es un disco en trío que incluye temas de Bill Evans, de Jarrett, de Michel Legrand, de Cole Porter y del propio Roche! man. Con otro trío, en formato francés, Rocheman se presentará este viernes y sábado en Sunside, mítico local parisino para el jazz. Lo acompañarán Gildas Boclé en contrabajo y Matthieu Chazarenc en batería. La crítica señala a Rocheman como el pianista francés más talentoso de la actualidad. Habrá que indagar en su nuevo disco para confirmarlo.

SHOCRON PRUEBA FORMATOS.


Luego de un disco en solo y otro en cuarteto, la pianista Paula Shocron, cada vez más consolidada en el escenario local, se apresta a grabar con un trío. Las sesiones arrancarán el mes próximo junto a Jerónimo Carmona y Carto Brandán. Harán standards pero también composiciones propias y la apuesta es tener disco editado hacia mediados de año. Paula viene de encarar dos álbumes diferentes pero igualmente arriesgados. El primero, un piano solo en el que, además de sus temas, homenajeó a Monk. El segundo, con un cuarteto junto al guitarrista Marcelo Gutfraind, al bajista Julián Montauti y al baterista Brandán. Con ese cuarteto, más el saxofonista Pablo Puntoriero como invitado, Paula se presentará el lunes próximo en el Festival Internacional ! de Jazz que tendrá lugar en el Teatro ND Ateneo. Compartirá cartel con el cellista y compositor brasileño Jacques Morelenbaum. Mientras avanzaba con los proyectos antes mencionados, Paula se hizo tiempo para descollar en el grupo de Pepi Taveira (congratulaciones por su performance en Fútbol de Primera) y para presentaciones en vivo.

IAIES EN ECUADOR.


Buenos Aires, como ya se informó aquí, intenta tener su Festival Internacional de Jazz. Hay tibios intentos, como el Festival Jazz y Otras Músicas que encara el gobierno porteño y el evento que arrancará este domingo en el ND Ateneo. Este último tiene algunas presencias internacionales de interés, como James Moody, Morelenbaum, Terence Blanchard y Gonzalo Rubalcaba. Sin embargo, la programación es despareja puesto que números de valía como el del cuarteto de Shocron-Gutfraind son sucedidos por otros dudosos, como el doble programa de Lito Vitale y Claudio Gabis. Pero esto viene a cuento por otro tema. La cuestión es que en Ecuador hay un festival internacional, que va por la ! tercera edición. Para esta ocasión viajó especialmente el pianista Adrián Iaies, quien se presentó el lunes con el saxofonista Ricardo Cavalli en Guayaquil y luego en Quito, en el Teatro Sucre. Adrián también ofrecerá en esta última ciudad un concierto de piano solo. En el festival participan músicos como Larry Willis, Alan Pascua y Antonio Arnedo. Por separado, digamos que Iaies partirá en abril hacia Estados Unidos. En Miami ofrecerá un concierto el 12 de ese mes en el Performing Arts Center. Entretanto, su caja de tres discos está casi lista y se espera su lanzamiento para fin de abril. Recordemos que serán tres discos en solitario, dúos y tríos con música básicamente inspirada en la obra del pianista John Lewis, alma mater del Modern Jazz Quartet.

6 de marzo de 2007

LA VENTANA INDISCRETA

"Vuelve a Radio Palermo el programa LA VENTANA INDISCRETA, un espacio donde además de actualidad hay mucho jazz que no se pasa habitualmente por otras emisoras. El programa, que se emite los lunes a las 23 y que conduce Eduardo De Simone, uno de los directores de Código Jazz, cuenta también con invitados en vivo. Las bandas que quieran ir al estudio a tocar pueden enviar un email a eduardo@codigojazz.com.ar para coordinar la presentación. El año pasado se presentaron allí figuras como Miguel Tarzia, María Puga Lareo, Ricardo Lew, Jerónimo Carmona, Karaboo y M5, entre otros"

2 de marzo de 2007

EL JAZZ DEL MUNDO.

Que el jazz abre su abanico creativo y se extiende por territorios diversos ya no es una novedad. Hay excelente jazz en Europa, pero también en Medio Oriente, en Europa del Este y en Asia, por no hablar de América latina, donde asistimos a diario al surgimiento y la confirmación de excelentes músicos. Les contamos en esta edición la saludable iniciativa de la Municipalidad de Roma con la Casa Del Jazz, algo para imitar. También presentamos a una pianista israelí que dará que hablar y que ya grabó para ECM. Steve Kuhn vuelve al ruedo con un nuevo disco. Y en el plano local se viene el Festival de Santa Fe y la celebración por el primer año de Jazz Voyeur. Como hay mucha demanda de ediciones anteriores de Código Jazz, Guille Hernández decidió recuperar una sugerencia previa sobre un álbum de Don Cherry. Y una novedad importante: tenemos, además de este newsletter quincenal, un nuevo BLOG donde todos podrán participar para consolidar esta comunidad jazzística. Se puede ver en esta dirección: www.codigojazz.blogspot.com. A llenarse de jazz.

ROMA, LA CASA DEL JAZZ. Por Eduardo De Simone.

A qué ciudad no le gustaría tener un edificio dedicado enteramente al jazz. Pues bien, Roma tiene uno que sería la envidia de cualquier capital europea y ni que hablar de Buenos Aires. Se trata de la Casa del Jazz, inaugurado en abril del 2005 en Viale di Porta Adreatina. Es un palacete de época de una belleza extraordinaria que cuenta con un anfiteatro, una librería, una biblioteca, cafetería y restaurante. Todo en clave de jazz y con la expresa orientación de dar lugar a las expresiones de este género y fomentar su difusión. La Casa está sostenida por el municipio de Roma y cuenta con un moderno sistema de grabación para los conciertos en vivo que habitualmente se realizan en el teatro del lugar. La novedad para celebrar es que buena parte de los conciertos que se ofrecieron allí durante 2006 fueron editados en disco y ahora se consiguen con menos dificultad que cuando apenas salieron al mercado. Ocurre que los primeros álbumes se distribuyeron exclusivamente con la revista L’Espresso y no era posible comprarlos en disquerías. Ahora sí, y en todo caso se pueden encargar por internet a www.jazzos.com , donde se ofrecen los nueve registros que ya publicó el sello Palaexpo, una compañía vinculada con la movida comunal sobre el jazz. Los discos en cuestión son más que interesantes y algunos de altísimo nivel. En la lista figuran el del quinteto del saxofonista Stefano Di Battista, el trío de la pianista Rita Marcotulli, con Palle Danielsson en bajo y Peter Erskine en batería –un álbum de especial calidad-, un sexteto liderado por otro pianista de fama europea, Enrico Pieranunzi, con Ada Montellanico en voz y el atractivo de Fabrizio Bosso en trompeta y Rosario Giuliani en saxo; el baterista Roberto Gatto con un quinteto; la misma formación para el pianista Danilo Rea, quien convocó a Pietro Tonolo y Giovanni Tommaso para la ocasión; el joven maravilla del saxo Franceso Cafiso, en trío con guitarra y bajo; otro pianista conocido de los porteños, Stefano Bollani con su trío y dos grandes del jazz italiano, Paolo Fresu y Enrico Rava, cada uno con su grupo. El nivel de los registros es parejo, con algunos picos, según la inspiración de la noche de que se trate y muestra que cuando se organizan ciertas cosas con dedicación y un poco de inteligencia se benefician público, músicos y aun los propios ejecutores de la idea. La programación que ofrece la Casa del Jazz es de corte internacional, y cualquiera que pase por Roma debe darse una vuelta para ver de qué se trata. En febrero, por ejemplo, se proyectaron documentales sobre Coltrane, Bill Evans y Art Pepper, que no son de difusión habitual. Y en el anfiteatro se presentaron, entre otros, Kurt Rosenwinkel, Enrico Pieranunzi, Dado Moroni y Franco D’Andrea. El programa de este mes incluye al saxofonista Seamus Blake con un grupo en el que figura el pianista David Kikoski; el cuarteto de Roberto Gatto y nuevamente Rosenwinkel. Se anticipan, además, una jornada sobre Piazzolla, documentales de Miles Davis y Michel Legrand y otras sorpresas. La entrada para buena parte de las actividades es libre (como por ejemplo los documentales), mientras que para los conciertos no superan los diez euros. En definitiva, una iniciativa para imitar.

UNA LARGA HISTORIA.


Anat Fort seguramente es un nombre desconocido para muchos. Pero se hablará de esta pianista seguramente en abundancia en los próximos meses o años, porque su disco debut en ECM ya despertó no sólo la curiosidad sino el elogio de gran parte de la crítica. La dama viene avalada por algunos grandes que la acompañan en la interpretación de sus propias e innovadoras composiciones. El disco, A Long Story, reúne al baterista Paul Motian, al bajista Ed Schuller y al clarinetista Perry Robinson. Fort, nacida en Israel, declara entre sus influencias a Bill Evans, Jarrett y Paul Bley, además de mencionar al sonido de ECM como una de sus guías directrices (obvio, hay que hacer méritos con el sello). Pero más allá de estas tonalidades que se descubren en su música, también sobresalen las raíces de medio oriente, que le dan un toque adicional a sus creaciones musicales. Dicen quienes escucharon el disco una y otra vez que las composiciones de esta pianista pueden leerse como standards y que las líneas melódicas son suficientes para cautivar al más reacio. De hecho, la “long story” a que hace referencia el título del álbum remite al tiempo y a las experiencias transcurridas desde que Fort escuchó por primera vez a Motian con el trío de Evans hasta que finalmente se sentó con el baterista a grabar el disco en cuestión. Motian reconoce que fue Ed Schuller quien le propuso tomar parte de la sesión para grabar con Fort. Su primera reacción fue negativa, porque no conocía la música de la dama. Schuller insistió, se juntaron a tocar y Motian quedó tan bien impresionado por las composiciones de la pianista que él mismo decidió recomendarla a ECM. Así nació un disco que seguramente dará mucho que hablar.

EL REGRESO DE STEVE KUHN.


Steve Kuhn es un viejo lobo del piano en el jazz. Después de haber alternado con grandes como Coltrane o Stan Getz y de haber circulado como sideman de grandes figuras, se ganó un merecido lugar experimentando con tríos y hasta con orquestas. De hecho su álbum Promises Kept, de 2004, viene con acompañamiento de orquesta de cuerdas con arreglos y dirección de Carlos Franzetti. Kuhn estuvo presentando la música de este disco durante buena parte del año pasado, pero se hizo un lugar para presentarse en vivo con un trío que ya le había reportado grandes momentos 20 años antes: Ron Carter en bajo y Al Foster en batería. Con ellos ofreció dos shows en Birdland y de allí surgió un nuevo disco que ya está en las bateas. Se trata de Live at Birdland, el debut de Kuhn como líder en Blue Note, nada menos. Se recrea así este estupendo trío que 20 años antes había grabado en vivo en el Village Vanguard otro gran registro. Para esta oportunidad, Kuhn se enfrentó a la inusual decisión de tener que dejar afuera varios temas. Tenía grabados 17 cortes y finalmente quedaron 10 en el disco. Hay formidables versiones de Jitterbug Waltz, Stella by Starlight o If I Were a Bell. El ensamble del trío se muestra aquí con brillo, y uno puede esperar que la lectura de los temas se encamine hacia direcciones insospechadas. Un notable regreso de Kuhn, quien casi al borde de los 70 años, sigue demostrando que está más allá de las modas y se afirma como un clásico referente del buen gusto.

1 de marzo de 2007

INFALTABLES: SYMPHONY FOR IMPROVISERS, DON CHERRY. Por Guillermo Hernández (Fundador de Minton’s).


Es cierto, ya hablamos de este disco en una oportunidad anterior. Pero como muchos suscriptores de Código Jazz son relativamente nuevos y hay demanda sobre recomendaciones anteriores volveremos sobre él, porque además lo merece. Dijimos entonces que hay una extendida noción entre los que merodean el jazz que tiende a identificar a Don Cherry, cornetista que supo trabajar con Ornette Coleman y Albert Ayler, con el free jazz. Se trata de una asociación comprensible pero parcial. El disco que volvemos a sugerir aquí como infaltable en cualquier discoteca – Symphony for Improvisers- no puede catalogarse alegremente como un álbum de free. Es cierto que incorpora elementos del free porque esa tendencia estaba en ese entonces –hablamos de 1966- en su momento culminante, pero no es menos verificable que Cherry está encaramado en este trabajo en la reconocible tradición del be bop. El contexto en que se grabó Symphony… nos recuerda que habían pasado seis años desde que Ornette irrumpió en el Five Spot con su nuevo sonido y generó controversia. Cecil Taylor y Albert Ayler estaban demostrando por aquella época que las fronteras del jazz aún tenían mucho espacio para expandirse. Y hasta Coltrane había abandonado su clásico cuarteto que tantas satisfacciones le había proporcionado para aventurarse a tomar mayores riesgos. Con ese entorno a cuestas, Cherry grabó este disco que naturalmente explora los nuevos sonidos que estos músicos deslizaban en sus presentaciones y en sus trabajos en estudio, pero que a la vez respeta la tradición del bop. Basta decir que el fantasma de Charlie Parker sobrevuela buena parte de los temas y que la estructura de la mayoría de ellos abreva en la clásica sucesión de solos sostenidos por una base rítmica, aun cuando su formulación tenga poco que ver con lo que se escuchaba hasta entonces. Con excepción del primer movimiento de la suite Symphony for Improvisors, no se advierte en el resto del disco esa fascinación por la improvisación colectiva que habitualmente caracteriza al free, aunque nadie se llame a engaño: quienes esperan jazz al estilo clásico o aun alguna mixtura avant garde saldrán defraudados. Hay que decir que por esos años Cherry había conformado un grupo multinacional, en el que descollaba nuestro Gato Barbieri en saxo tenor, el alemán Karl Berger en vibráfono, el francés Jean-Francois Jenny-Clark en bajo y elbaterista italiano Aldo Romano. Con estos músicos, Cherry recorrió Europa con buena aceptación para su propuesta. Para este disco, grabado en Nueva Jersey en los estudios de Rudy Van Gelder, hizo algunos cambios: armó una formación de septeto en la que agregó a Pharoah Sanders en saxo tenor y piccolo (aunque no se lo escucha en el disco compartir en tenor con el Gato) y a Henry Grimes en bajo y reemplazó a Romano por Ed Blackwell en la batería. La reciente reedición de este álbum por parte de Blue Note -uno de los tres que relanzó ese sello, junto con Complete Comunión y Where is Brooklyn?- es una excelente noticia. Tan autosuficiente es el disco que a nadie se le ocurrió reclamar bonus tracks.

FESTIVAL EN SANTA FE.


Como todos los años, Santa Fe tendrá en marzo su festival de jazz. Se trata de una referencia ineludible en el panorama local, con artistas de la escena doméstica que vienen marcando caminos. La cita será entre el 7 y el 11 de marzo en el Paraninfo de la Universidad Nacional del Litoral, con shows que arrancarán a las 21. El día inaugural tendrá la presencia del excelente Santa Fe Jazz Ensamble, que ha dado sobradas muestras de calidad y que algún día esperamos ver en Buenos Aires, junto al quinteto de Ramiro Gallo. El día 8 viene con programación también fuerte. Arranca Eleonora Eubel con su grupo, sigue Escalandrum, la banda de Pipi Piazzolla y finalmente estará en la trasnoche el trío de Carlos Michelini. El viernes 9 la cosa arrancará con el dúo de Jorge Navarro con Gustavo Bergalli, seguido por la ascendente Banda Hermética, que ya tiene disco propio y que con su música tributo a Hermeto Pascoal está marcando un camino diferente en la escena local. En la trasnoche estará el grupo de Guillermo Calliero. El cierre del Festival, el décimo que se realizará en esta ciudad, será en un fin de semana caliente. El sábado tendrán turno las bandas: la Santa Fe Latin Jazz y la Creole Jazz Band. En trasnoche, el grupo Mo’Blues y el domingo se presentarán Pentaedro y el Daniel Maza Trío. Para agendar y apurarse con las entradas.