23 de febrero de 2007

EL QUINTETO IMPERFECTO


Louis Sclavis es un músico poco adicto a los encasillamientos. No le gusta hablar de jazz francés, ni siquiera de jazz europeo. El, que es un músico incuestionablemente francés, resiste las etiquetas. Los que siguen su trayectoria saben por demás que se trata de un músico de alto vuelo, que sorprendió gratamente con varios discos de gran nivel, entre ellos la trilogía africana que lo asoció con Henri Texier, Aldo Romano y el fotógrafo Le Querrec. Ahora, Sclavis tiene nuevos discos. Uno de ellos ya está en las bateas, editado por ECM. Se trata de L’Imparfait des Langues, donde Sclavis lidera un quinteto de jóvenes que dará que hablar. La historia del álbum es bastante particular. Resulta que a principios de 2005 Sclavis recibió el encargo de componer una obra para estrenar en el Festival Le Printemps des Arts en Mónaco, en abril de ese año. Sclavis apeló a músicos jóvenes, de vanguardia, que según su propia definición no eran “puramente de jazz” (aunque él mismo se preguntó “¿acaso yo lo soy?”). Compuso un cuerpo de obra que dejaba espacios generosos para la improvisación y el lucimiento de los instrumentistas que eligió –Marc Baron en saxo alto; Paul Brousseau en teclados y electrónicos; Maxime Delpierre en guitarra y Francois Merville en batería-, pero un día antes de presentarla en el festival murió el príncipe de Mónaco, Rainiero, y la actuación se canceló. Como Sclavis no quiso desperdiciar los ensayos se metió de lleno con sus jóvenes en un estudio y grabó este disco en un solo día. Lo editó ahora ECM y ya está recibiendo elogios de buena parte de la crítica especializada. De hecho, el quinteto se transformó en uno de los proyectos con el que Sclavis gira por Europa con gran éxito. La otra iniciativa tiene que ver con su anterior disco, Napoli’s Walls. El disco y el grupo se llaman Big Napoli y Sclavis dice que no se trata de una segunda parte sino de un proyecto enteramente nuevo, donde algunos músicos se repiten pero otros no, y menciona la presencia de un rapero que hasta compuso algún tema. Entrevistado por la revista Cuadernos de Jazz, Sclavis reiteró su tesis contraria a la idea de “identidad cultural” y se refirió al componente de improvisación en su música. “Necesito escribir y necesito improvisar, pero no siento la necesidad de establecer una suerte de balance entre una cosa y otra. En mis conciertos, por ejemplo, lo que más hago es improvisar, pero también me gusta componer para el cine o el teatro, porque eso me lleva por un camino enteramente diferente. Me gusta darle una forma a una canción, a una danza, a una melodía, un tango o un vals. Un dato curioso para los fans: Sclavis no tiene sitio web oficial. Hay uno no oficial que creó un admirador japonés y es bastante bueno. Viene en francés y, obvio, en japonés: http://sclavisfansite.jp/

COMPRAR POR INTERNET


Los adoradores del jazz sabemos lo difícil que resulta a menudo conseguir determinados discos en la Argentina y aún en otros países, porque muchos sellos chicos de alta calidad no tienen un mecanismo de distribución aceitado. Por eso, a menudo hay álbumes que suelen volverse de culto sólo por las complicaciones para dar con ellos. Buscar discos en los sitios web que se dedican a vender jazz es una alternativa. Si bien hay varios de ellos muy profesionales originarios de distintos países, recomendaremos aquí dos de probado funcionamiento. Uno es http://www.jazzos.com/ , sitio italiano que regentea Marco Valente y donde se puede encontrar material especialmente europeo muy difícil de conseguir. De hecho, hay 448 sellos discográficos de jazz cuyos álbumes figuran en el catálogo que ofrece jazzos. Están por supuesto las compañías grandes, pero también pequeñas e interesantes como Splasc (h), Soul Note, Enja, Black Saint, Egea, CamJazz, Via Veneto, Japo, Nagel Heyer o Storyville. Entre lo nuevo de la página están varias reediciones recientes de Fantasy y de Pablo de Dizzy Gillespie, Ellington, Brubeck y Desmond, Cannoball Adderley, Kenny Burell y otros. También está el Riverside titulado The Three Faces of Yusef Lateef, donde el gran saxofonista comparte cartel con Ron Carter, Hugo Lawson, Herman Wright y Lex Humphries, en un disco grabado en 1962. Su precio: 9,90 euros. También están los Complete Recordings del quinteto de Kenny Dorham, con Jackie McLean, Bobby Timmons, Walter Bishop y Art Taylor. El sello es Gambit y el precio, algo más alto, 18,90 euros. Desde ya se pueden conseguir la mayoría de los trabajos de artistas italianos. Uno de los más recientes es el de la pianista Rita Marcotulli en dúo con el saxofonista Andy Sheppard, On the Edge of a Perfect Moment, del sello Incipit, a 16,20 euros. Hay carradas de material de Lee Konitz, Enrico Rava, Enrico Pieranunzi, Paolo Fresu y muchos otros. El servicio es bueno, la página viene en inglés e italiano y el cargo por shipping al exterior es razonable (10 u 11 euros si uno compra tres o cuatro discos, por ejemplo). Si el material que uno ordena está disponible, el paquete podrá recibirse una semana o diez días después de haberlo comprado. Si lo tienen que buscar, la demora será más importante. La desventaja es, claro, que los precios son en euros. El otro sitio que recomendaremos hoy es http://www.jazzloft.com/ , comandado por Alan Lawrence. Tiene también mucha disponibilidad de títulos y la ventaja es el precio, en dólares (ventaja frente al euro, se entiende). Por ejemplo, el Complete Recordings de Kenny Dorham que jazzos vende a 18,90 euros se consigue aquí a 13,99 dólares, diferencia no menor. Más orientado al jazz de vanguardia, este sitio tiene un amplio surtido del sello Hat Hut, 208 discos, con precios que arrancan en los 8 dólares y trepan hasta los 20, aunque buena parte del material está a 9,99 o a 14.99. Entre las novedades que se promocionan aquí figuran dos DVD de Chet Baker, con conciertos en Tokio (1987) y Suecia (1985), a 18.99 dólares. Se anuncia también el nuevo disco de Louis Sclavis, L’Imparfait des Langues, del sello ECM a 17,99 dólares. Otras novedades son un disco triple de Ken Vandermark, New Horse for the White House, del sello Okkadisk, a 23,99 dólares y un doble con los Complete Quintet/Sextet Studio Recordings de Al Cohn y Zoot Sims, que acaba de editar Lonehill, a 18,99 dólares. El servicio también es aceptable, tal vez con más demora para la entrega del material, pero dentro de las dos semanas desde que se ordena. El shipping es normal y obvio, en dólares.

INFALTABLES: BILL EVANS, MOON BEAMS, Por Guillermo Hernández (Fundador de Minton’s).



No hay grandes cosas para agregar sobre Bill Evans, porque todos aquellos que tenemos alguna devoción por el jazz sabemos de su significado e influencia. Sólo recordemos que prácticamente todos los pianistas vivos que circulan hoy en la escena jazzística tienen a Evans como una referencia explícita o acaso inconsciente. Evans tuvo varios tríos a lo largo de su carrera, pero uno quedó en la historia como una luz que iluminó a muchas generaciones. Se trataba del que compartió con Scott LaFaro en contrabajo y Paul Motian en batería. Ese trío grabó las míticas sesiones en el Village Vanguard, que fueron editadas completas poco tiempo atrás y unas semanas después quedó desintegrado por un triste episodio: la muerte de LaFaro, un talento joven y con proyección incalculable, en un accidente de tránsito. La desaparición del bajista causó una honda conmoción en el espíritu de Evans, a quien le costó recuperarse de la pérdida. El primer disco que grabó luego de la muerte de LaFaro fue justamente Moon Beams, editado por Riverside, en el que Chuck Israels tomó el lugar de LaFaro y que hoy recomendamos como infaltable. Israels venía de trabajar con Cecil Taylor y Bud Powell y afrontó con dignidad el desafío de reemplazar al preferido de Evans. Es que LaFaro no era simplemente un sideman para el pianista sino una suerte de co-líder, un socio musical en el que Evans se apoyaba creativamente. A partir de este disco, Evans deja entrever la sensación de haberse liberado de esa suerte de red de seguridad que le proporcionaba LaFaro y se asume plenamente como líder. Cambiaría luego varias veces de bajistas y bateristas, pero a partir de Moon Beams afianza su condición de líder y marca el paso de sus tríos con protagonismo y firmeza. Moon Beams es, además, una especie de homenaje a LaFaro y, como no podía ser de otra manera, es un disco de baladas. Baladas interpretadas de manera sentida pero acaso diferente, con una aproximación más rítmica y muscular a la armonía. Hay aquí dos originales de Evans que abren y cierran el disco: Re: Person I Know y Very Early. El resto son standards, algunos de los cuales Evans repetiría a lo largo de los años, como It Might as Well as Spring. El buen gusto y la elegancia están presentes a lo largo de todo este trabajo, que bien vale la pena el esfuerzo para intentar conseguirlo. mintonsjyb_ar@yahoo.com.ar

CONCIERTOS EUROPEOS DEL MODERN JAZZ QUARTET


Se acaba de editar, cuando ya no está entre nosotros ninguno de los integrantes del cuarteto, el disco European Concert, del Modern Jazz Quartet, un acontecimiento relevante si se tiene en cuenta que rescata una gira del grupo que para muchos de sus seguidores fue la más rica en producción musical. El disco, que fue inicialmente editado como un álbum doble, registró una gira por países escandinavos que el MJQ realizó en 1960. Label M,John Lewis se escucha diáfano y claro y el producto final seguramente conformará a los amantes de este grupo. Se pueden escuchar en este CD, que incluye los dos discos originales de los conciertos europeos, clásicos temas del cuarteto, como Django, Bag’s Groove y Bluesology junto a standards como Round Midnight o It don’t mean a thing. Los conciertos reflejados en este registro muestran al MJQ en un alto nivel musical. Más allá de la formalidad con la que sus integrantes se presentaban ante el público, la frescura imperaba en sus shows. Entreverados en sus inclinaciones clásicas y su raíz empapada de blues y de swing, la música del MJQ ayudó a ampliar las audiencias del jazz. El lema de su motor creativo, John Lewis, era el de las tres B: Bop, Blues y Bach. Esa impronta se advierte a las claras en este disco. Junto a Lewis figuran aquí los clásicos integrantes del cuarteto, Milt Jackson en vibráfono, Percy Heath en contrabajo y Connie Kay en batería. European Concert es una reedición para celebrar. un sello especializado en reediciones y resurrecciones de material inédito se hizo cargo de esta feliz recuperación y puso especial énfasis en cuidar los detalles de sonido. El piano de

UN LABORATORIO DE ALTO VUELO, Por Eduardo De Simone.



Gigi Gryce es un nombre que acaso para algunos suene poco explorado, pero sin duda es una figura clave en la historia del jazz y, más aún, en el desarrollo conceptual del jazz. Sobresalió como saxo alto y flautista, es cierto, pero más notoria fue su performance como compositor y arreglador. En ese terreno fue que ganó consideración en la década del 50, adentrándose en las raíces del jazz y estudiando sobre la escena su evolución y proyección futura. Tocó con Stan Getz, Monk, Max Roach y Clifford Brown, entre muchos otros. Pero seguramente fue su quinteto Jazz Lab el que quedará en la memoria de quienes tienen especial estima por el jazz que explotó en los años cincuenta. Fue un quinteto verdaderamente poderoso, con una ambición innovadora: sobrevolar los estilos de grupos tan disímiles como el Modern Jazz Quartet y los Messengers de Art Blakey para profundizarlos y añadirles cosecha propia. Gryce co-lideró el Jazz Lab con Donald Byrd, un ex Messenger que ya tenía nombre como trompetista y compositor y que reemplazaría a Clifford Brown en el grupo de Max Roach. Gryce y Byrd grabaron varias sesiones que quedaron inmortalizadas en varios discos que hace pocos meses el sello LoneHill agrupó en tres volúmenes con el nombre de Complete Jazz Lab Studio Sessions. Se trata de un ambicioso intento de adentrarse en las raíces del jazz y en los estilos que lo nutrieron para pararse de frente a lo que vendrá. “En nuestros arreglos y temas originales, nos esforzamos por utilizar imaginativamente líneas melódicas y rítmicas con una dinámica especial. Tratamos de darle al que escucha algo de sustancia que él pueda sentir y entender”, sostenía Gryce. El músico tenía alto concepto de sus presentaciones en vivo. “Nuestro repertorio es tan amplio que en el curso de un show casi cualquiera que esté presente podrá considerarse satisfecho y si no, podrá estarlo en el set siguiente, porque será sensiblemente diferente al anterior”. El nombre de Jazz Lab para el quinteto podría llamar a engaño. No se trata de un laboratorio de experimentación en abstracto. Como el propio Gryce admitía, se buscaba explorar todos los aspectos del jazz moderno _standards, temas originales, blues, hard swing-,